De fanatismos y fanáticos

Ciudad de México /

Cuando el deterioro del discurso público llega a su nivel más bajo, damos la bienvenida al deterioro de la vida tanto pública como privada. En México estamos en un punto donde se anuló la capacidad para percibir la realidad, dar cuenta de ella. La construcción de una idealización previa ha sustituido lo que se encuentre en frente. Es una idealización fantasiosa para la cual nada importa si contraviene supuestos iniciales. No se trata sólo de la lógica del dogma —que vive de la renuncia a lo evidente o a la duda—, sino de la estructura del fanatismo y de su huésped, convertido en propagador irreductible de lo no real.

Son muchas las señas de los riesgos a los que nos adentramos. Cada una con su ominosa defensa o silencio. El tiempo perdido en la discusión gratuita sobre la vacunación a menores de edad debería acentuar el desprecio social a la antipolítica pública en la gestión de la pandemia; de una semana a otra vimos a un gobierno litigante para evitar lo que días después anunció. Algo similar sucedió con la invalidación de la Suprema Corte sobre la extensión de mandato de su presidente. Somos un país para el que el tiempo no existe, entonces lo desperdiciamos sin notar su capacidad de destrucción. Llevamos década y media en un amorío por lo militar que ha representado la abdicación por la política civil, envueltos en nuestra crisis de derechos humanos: ahora también permitimos entregarles la administración más básica. ¿En verdad necesitaremos que un soldado nos multe en el tránsito para darnos cuenta del despropósito? Acciones cuestionables, dicen algunos, sin notar que minimizan coincidencias angustiantes.

No gusta llamarle autoritarismo a la tendencia del gobierno mexicano por rechazar el pensamiento distinto o la crítica, pero todo autoritarismo ha dependido de su destrucción y el anular la capacidad por percibir lo que nos rodea.

El lenguaje inadmisible deja de extrañar. Otra vez, la institución académica en mira de los desprecios oficiales. “Un acto de rebeldía”, fue esta semana la justificación de los modos que permean. Destituir a una académica bajo semejante argucia es no entender que la academia es en sí el gran acto de rebeldía contra la verdad única.

Maruan Soto Antaki

@_Maruan


  • Maruan Soto Antaki
  • Escritor mexicano. Autor de novelas y ensayos. Ha vivido en Nicaragua, España, Libia, Siria y México. Colabora con distintos medios mexicanos e internacionales donde trata temas relacionados con Medio Oriente, cultura, política, filosofía y religión.
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