Gaza, política de no futuro

Ciudad de México /

Si nos diéramos cuenta de que el punto donde nos encontramos es producto de la conformidad, del espíritu mezquino con que se aceptaron las detestables realidades en Palestina e Israel, veríamos con cautela el desastre que se arriesga a construir en estos días.

Yezid Sayigh, historiador palestino, exclamó su furia con Hamás por haber borrado todo lo luchado durante décadas. Se dijo horrorizado con los incapaces de mantener una facultad crítica para distinguir la oposición a la ocupación israelí y los crímenes de guerra, así como con aquellos cerrando los ojos a lo hecho por Hamás. Etnotribalismo, calificó.

Los bombardeos israelíes sobre Gaza volvieron ruinas sus añicos. Aquello invivible ya es inhabitable.

La relativización disculpa el horror de millones, el dolor de padres e hijos buscándose entre escombros. Los espejos bárbaros se reflejan, en ellos se ha perdido el gran objetivo: un poco de tranquilidad. Hace tiempo que soy prudente al hablar de paz.

Se reportaron los mayores bombardeos en la franja. Para la memoria política se redibujan trazos del desplazamiento.

Los discursos irreductibles no aguantan escrutinio. Hoy, la posible tranquilidad tiene con la intervención en Gaza su peor fragilidad.

A la embriaguez de irresponsabilidad en Netanyahu le queda responder quién controlaría Gaza. ¿Se aceptarán como fuerza de ocupación? ¿Por qué alguien dudaría que su siguiente paso no es Cisjordania? ¿Cómo convencer a los liderazgos locales de lo contrario? Incluso los socios de Israel se verían obligados a tomar postura en su contra, mientras sus enemigos son escépticos sobre el pretexto que hipotéticamente esperaban. El costo es demasiado alto.

La política reduccionista no es política, es una gigantesca ineptitud que se cobra con el futuro.

Una diferencia entre Hamás y otros grupos de apariencia similar se ha olvidado en estas semanas. No es exactamente igual a Qaeda o daesh. Hamás tiene una vertiente política. Gracias a ella, Israel permitió su financiamiento desde Catar o le toleró cuando quiso menguar a Fatah.

Si aún están dispuestos a hacer política, la embriaguez estorba para averiguarlo.

Qué es la paz sino un acuerdo de tristes concesiones mutuas que le sigue a su necesidad.

  • Maruan Soto Antaki
  • Escritor mexicano. Autor de novelas y ensayos. Ha vivido en Nicaragua, España, Libia, Siria y México. Colabora con distintos medios mexicanos e internacionales donde trata temas relacionados con Medio Oriente, cultura, política, filosofía y religión.
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