Irán y la mentira mexicana

Ciudad de México /
Únete al canal de Milenio

M+.- El mes de limbo entre la no guerra y la no paz terminó esta semana para el capítulo iraní de Medio Oriente. Al ataque sobre la isla de Larak, en la parte más angosta de Ormuz, Teherán respondió contra bases estadunidenses en Jordania.

Volvió el intercambio en el golfo Pérsico, que el optimismo puede considerar un episodio más pero que también sirve de advertencia para la región y para países, como México, que se alejan del mundo y parten de sus convencimientos sobre sí mismos al hacer apuestas que piden observarlo.

En la elasticidad de un conflicto donde la retórica y la insensatez redujeron todo al control del estrecho de Ormuz, los últimos meses se convirtieron en la batalla por mayores márgenes de ventaja para un acuerdo que sigo convencido está en el interés de las dos principales partes, antes que ponerle fin a una situación insostenible.

Al no poder o no saber cómo salir de una partida imposible de ganar, el hacerlo eventualmente con las mejores condiciones se transformó en una obsesión que corre el riesgo de provocar la confrontación a mayor escala que Teherán y Washington han querido evitar.

El estancamiento daba una oportunidad diplomática, pero la escasa voluntad política no ha roto el ciclo reciente.

La insistencia por presionar militarmente para lograr esos márgenes de ventaja aumenta la relación de equivalencias. A un ataque se le devuelve otro, a dos un par más y la cuenta se hace infinita.

En el caso de escalar en los siguientes meses, el conflicto volverá a territorios desconocidos. Ha sucedido desde febrero. Aunque la Presidenta diga que gracias a una refinería se ha enfrentado el aumento de precios de combustibles, la artificialidad sin mayor lectura que ella elevará sus costos.

No se hace política jugando al azar. Mientras EU intenta tranquilizar mercados, Irán aumenta su incertidumbre.

Si la mentira es un instrumento de equilibrio para gobernar y cada tanto puede ser necesario utilizar los grises de la verdad para generar confianza, reducir riesgos o establecer condiciones, el gobierno mexicano tiene la tendencia de no querer diferenciar lo falso de lo que no lo es y comete los errores del dogmatismo extremo al creer su versión análoga de la realidad. 


  • Maruan Soto Antaki
  • Escritor mexicano. Autor de novelas y ensayos. Ha vivido en Nicaragua, España, Libia, Siria y México. Colabora con distintos medios mexicanos e internacionales donde trata temas relacionados con Medio Oriente, cultura, política, filosofía y religión.
Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite