País Sinaloa

Ciudad de México /

Cuando humores locales contaminan la observación de algunas situaciones, es útil imaginarlas en otros países. Entonces, pensarlas. ¿El análisis sería igual si los hechos mexicanos ocurriesen en otro continente y Sinaloa fuese parte de Asia? Con un mínimo de honestidad intelectual, lo podrido debería oler sin importar la ubicación.

Las formas mexicanas desplazan a los objetos centrales de la realidad. Si definimos la condición del país a través de las reacciones generales frente a Sinaloa, el problema es más grande de lo que estamos dispuestos a admitir.

En medio de tótems a la vergüenza política, poco se menciona la situación de la gente en los estados donde la presencia y la violencia del narcotráfico y sus vínculos políticos han secuestrado la vida de sus habitantes.

El último capítulo sinaloense exhibe las dinámicas del partido en el poder y profundiza la banalidad de la retórica presidencial. Angustia el vacío desde el cual la presidenta cree relevante recordar que, para Trump, el nombre de México se escucha mejor en español y no en inglés.

Los gobiernos con espíritu autoritario llegan a diferenciarse a través de las capacidades de control de sus estructuras internas y de los espacios de operación, sus países. El caso mexicano es llamativo. El gobierno federal amplió su control al aparato del Estado, sin que eso significara el control de sus filas. Cada línea alrededor del distanciamiento o no de Palacio con los gobernadores o funcionarios relacionados con el crimen organizado, dan muestra de ello.

El sistema nacional perfeccionó lo que tenemos hoy: la convivencia del lenguaje criminal con el político, el intercambio de individuos entre los dos mundos, son el sistema de gobernanza que se repite en todos los lugares donde la negación lo permita.

México se encuentra en las peores posiciones políticas para resolverse. Un autoritarismo ineficiente y amateur da márgenes de aparente civilidad que nos colocan entre los autoritarismos electivos. En simultáneo, la calidad de principiante autoritario permite la ineptitud en el control de los esquemas criminales que, con acciones como el cambio de estrategia de la Casa Blanca, le complican la vida al poder formal. Para sí mismo. 


  • Maruan Soto Antaki
  • Escritor mexicano. Autor de novelas y ensayos. Ha vivido en Nicaragua, España, Libia, Siria y México. Colabora con distintos medios mexicanos e internacionales donde trata temas relacionados con Medio Oriente, cultura, política, filosofía y religión.
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