Política de la injusticia

Ciudad de México /
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La pedagogía política se hace de varias formas. Unas horas separaron el anuncio de la construcción de seis cárceles y la resolución que, para efectos prácticos, absolvió al extitular del Instituto Nacional de Migración por la muerte de 40 personas. La falta de responsabilidad jurídica y política se hermanan a la mala con la cantidad de reclusos bajo prisión preventiva, en este país cómodo con la idea de que es admisible, para muchos incluso mejor, un inocente en la cárcel como es soportable un culpable en libertad.

Los próximos penales, en un entorno donde nadie puede confiar en el sistema de justicia, forman el diálogo perverso del poder con el temor y la amenaza. En la muy mexicana idea de justicia, poco relacionada con ella, espejismos de seguridad sirven a quienes fomentan el recibir de ciudadanos una mayor entrega de garantías que las aceptables de aspirar a la decencia. Ciudadanos dispuestos porque en la enseñanza de nuestra cultura cívica y legal, sospecha equivale a culpabilidad. Y las reformas judiciales permiten que cada vez se sospeche más.

La afición por encerrar gente iba a pedir más celdas en un camino donde la adicción por la apariencia de seguridad sustituyó la política que debe generarla. Ni siquiera estoy seguro de que cárceles y prisión preventiva sean resultado de intenciones maniqueas, como el producto de la ineptitud al hacer política pública. En cambio, la política mexicana es terreno de perfeccionamiento para la impunidad estructural sin la cual sería inimaginable que el responsable de la negligencia que asesinó bajo el fuego volviese a ocupar un cargo. Menos en la dependencia encargada de la educación, como lo hizo Francisco Garduño. Salvo que asumamos el suyo como ejemplo de pedagogía.

Nuevas cárceles bajo la misma falla sistémica, en la que una reclusión exacerbada da tranquilidad. Con las fallas que conoce México, este sistema penal está destinado a repetir sus errores.

En la ineptitud, la repetición no lleva a reconsiderar el planteamiento, sino a reforzarlo. Eventualmente se propondrán otras cárceles, con otras razones para llenarlas. O para nunca pisarlas. Dependerá de las maneras en que la justicia se ajuste a las necesidades políticas.


  • Maruan Soto Antaki
  • Escritor mexicano. Autor de novelas y ensayos. Ha vivido en Nicaragua, España, Libia, Siria y México. Colabora con distintos medios mexicanos e internacionales donde trata temas relacionados con Medio Oriente, cultura, política, filosofía y religión.
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