Sobre la extranjería

Ciudad de México /

No es nueva la obsesión de toda política burda con la extranjería. Está en los pretextos recurrentes de salvaguarda al identitarismo mexicano. Lo foráneo se transforma en insulto donde la extranjería es sospecha. Recurso xenófobo, afín a teorías capaces de eludir responsabilidades en un continente donde los fantasmas de un triste pasado son exaltados para justificar la ineptitud del presente.

Gobernantes extranjeros, metiches —la palabra infantil se entiende cuando al conjunto del lenguaje le falta madurez—; injerencistas, corporaciones extranjeras, asociaciones promotoras de golpes de Estado, intereses extranjeros, adversarios intervencionistas, neoliberales encubiertos, antinacionales. Hay arcaísmos que encontraron cobijo en ciertas ideologías. México escogió a sus buenos y malos extranjeros según afinidades temporales. Antes fue el libre comercio y los refrescos de cola. Hoy, son las organizaciones civiles: casi todo cabe en la caricatura de ladrones de penachos.

Un museo en Austria, el secretario de Estado norteamericano, defensoras de derechos humanos o periodistas y ambientales, fundaciones. Su denominador común es el mundo de afuera. Ese detestable para quien ejerce el provincialismo al tergiversar palabras, imaginar enemigos, negar la realidad propia y externa.

No se trata de mera evocación a la nostalgia nacional, tan eficaz en discursos sin asomo reflexivo. Incluso la demagogia cuenta con jerarquías de elaboración y la rupestre se inclina por conspiraciones y cruzadas. Si nuestra sociedad no adoptara la xenofobia con tal agrado; gachupín, judío, árabe, musulmán o gringo, las palabras del presidente y de sus legisladores provocarían una mueca de molestia. No, aquí no. Aquí se pueden eliminar los argumentos, sin importar la materia de debate, porque la extranjería junto al entusiasmo nacionalista es suficiente para disfrazarse de argumento.

El partido en el poder subió a la Gaceta Parlamentaria una propuesta. Retirar a organizaciones civiles la posibilidad de recibir fondos extranjeros cuando promuevan el golpismo. Qué definirá el golpismo a lo nacional sino lo ajeno a una pertenencia política. Es la asfixia de lo ciudadano en nombre de la pureza soberana. 

Maruan Soto Antaki

@_Maruan


  • Maruan Soto Antaki
  • Escritor mexicano. Autor de novelas y ensayos. Ha vivido en Nicaragua, España, Libia, Siria y México. Colabora con distintos medios mexicanos e internacionales donde trata temas relacionados con Medio Oriente, cultura, política, filosofía y religión.
Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite