Sobre moral y política

Ciudad de México /

Los enunciados morales han sido usados nuevamente para eludir responsabilidades en la barbarie. Asumido él mismo como predicador, sin el pudor mínimo para disfrazar su clerical autoconvencimiento, el presidente arrojó la elaboración de una política pública para hacer frente a la emergencia. En la perorata moral afirma: para detener los feminicidios hace falta una sociedad mejor. Así, simple, indiferente.

El deterioro político es producto y causa del discursivo. Son simultáneos. Un deterioro antropófago. Junto a las pulsiones autoritarias, la negación, la mentira y el encubrimiento dan signos de decadencia grupal. Sí, hay sociedades más afines a la decadencia.

La versión ideologizada de la moral partidista se extiende en la intención pedagógica de las exclamas. Ejemplos de mala pedagogía. La dicotomía moral se permite tildar todo gracias a su reduccionismo; amorales los programas educativos, el neoliberalismo, los exámenes. Cuán reaccionario es el inquilino de Palacio; su nostalgia habla de regresar a infundir principios y valores.

La retahíla moral del gobierno mexicano abdica de las garantías más básicas a las que está obligado. Esperemos, entonces, a la sociedad buena y si la superioridad moral designa maldades y bondades, para qué necesita un país la ley. Sólo que no existe democracia ni hay libertades, tampoco ningún constructo positivo sin ella. Tampoco sin un Estado que la garantice. Amén impunidad. Cuando un gobierno se decanta por moralidades abstractas, la ley se convierte en una ausencia definida.

Con la arrogancia enmarcada por su dicotomía, el oficialismo hace traidores y evoca fusilamientos. Los adornan como paredones pacíficos. Son los caminos morales de la bondad, estos que hacen apología de la violencia.

En su silencio, los funcionarios otrora preocupados por nuestras violencias parecen coincidir con el presidente. Reina la búsqueda por la imposición de una memoria total, absoluta, dictada, provocadora de odios y disociadora de realidades. Para la ínfula moral, no somos esa urgencia ante lo aberrante, sino el monolito del discurso presidencial.

Mientras se mata a sí mismo, el país cantina admite con facilidad el espíritu totalitario de la moral vacía.

Maruan Soto Antaki

@_Maruan


  • Maruan Soto Antaki
  • Escritor mexicano. Autor de novelas y ensayos. Ha vivido en Nicaragua, España, Libia, Siria y México. Colabora con distintos medios mexicanos e internacionales donde trata temas relacionados con Medio Oriente, cultura, política, filosofía y religión.
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