Era natural la pérdida de la razón después de semejante nivel de violencia. Tres años desde el 7 de octubre y la dimensión de los cambios en Medio Oriente resultó mayor de lo que nos alcanzamos a imaginar quienes veíamos la entrada a un terreno desconocido. Los costos humanos, la relativización del dolor y la crueldad se encontraron con justificaciones de las que no hay intención de salir. Las consignas son más sencillas y repetirlas sustituyó a la observación necesaria para tratar de entender la cadena de eventos que inició ese día.
La primera etapa en aquella secuencia llevó a la devastación de Gaza, el secuestro de rehenes, el descabezamiento de Hamás y Hizbulá, la recomposición política del Líbano y la caída de Assad. La segunda parte se lee en reversa y contiene la escalada en Yemen, el barbarismo de los colonos en Cisjordania y más de medio año de capítulo iraní, con las elecciones intermedias en Estados Unidos y las israelíes a fin de este mes. ¿De perder el bloque de Netanyahu es viable la rendición de cuentas o veremos otro ejemplo donde ese ejercicio se retira de las nociones de democracia?
Un creciente tránsito de barcos por el Pérsico da la sensación de normalidad en un limbo que actúa como purgatorio. Al otro lado de la península, los hutíes que, a diferencia de Hizbulá no condicionaron sus acciones a Gaza, retrocedieron ligeramente por las operaciones sauditas sobre Yemen.
En la pérdida de la razón es imposible asegurar si habrá un recrudecimiento Washington-Teherán antes o después de las intermedias. Su intercambio de mensajes combina retórica inflamada con la necesidad mutua de terminar la guerra. Cuando perdura lo insostenible solo hay espacio para el desastre.
México entiende esa parte del mundo entre consignas y las luces con las que adorna monumentos públicos, como lo hizo esta semana con los colores de la bandera iraní por el “Día de Teherán”. Los ecos del oficialismo consignaron la amistad entre los pueblos. ¿Cuál pueblo? ¿El de las protestas de enero?, ¿el que se encuentra en la nómina de las Guardias Revolucionarias?, ¿del que habla la embajada iraní gracias a la miopía del gobierno capitalino que no ve el momento del país con Estados Unidos?