Carolina: violencia familiar al límite

Hidalgo /

La violencia familiar no inicia con un crimen, escala hasta él, pues el homicidio es la máxima expresión de esta violencia que decenas de miles de mujeres denuncian, pero cientos de miles callan por muchos factores. 

En el caso de Carolina F. que tristemente se volvió viral tras la difusión del video en el que su suegra termina con su vida tras dispararle en repetidas ocasiones no puede leerse como un hecho aislado ni como un estallido repentino; más bien responde a una dinámica conocida, donde el conflicto dentro del hogar se acumula, se intensifica y, sin intervención efectiva, termina en su forma más extrema.

Los datos de denuncias del primer trimestre de 2026 colocan el fenómeno en dimensión real, en el período citado se registraron 63 mil 132 denuncias por violencia familiar en México, lo que equivale a 29.2 casos por hora, es decir, una denuncia cada dos minutos.

Sin embargo las llamadas al 911 México por violencia familiar se estiman entre 250 mil y 350 mil en el trimestre, lo que implica entre 115 y 160 reportes por hora, o hasta tres por minuto en donde la mayoría de los casos se queda en ese nivel: alerta, intervención momentánea y regreso al mismo entorno sin mayor tratamiento preventivo para evitar llegar a escalas mayores.

Y es ahí donde se configura el problema central pues la violencia familiar no es un evento único, es un proceso que inicia con agresiones verbales, amenazas, y avanza hacia formas más graves. En el caso de Carolina como en la gran mayoría evidentemente no hubo contención, ese proceso que sirve para evitar que derive en  lesiones o en violencia letal, el punto es no solo saber cuántos casos hay, sino cuántos tienen potencial de escalar.

El crimen de Carolina no rompe el patrón simplemente lo confirma habrá que hacer un análisis del entorno familiar, el conflicto previo y el desenlace violento pues corresponden a la misma secuencia que aparece en miles de carpetas de investigación que han terminado en femicidios o feminicidios dentro del entorno familiar.

La difusión del video que a mi parecer no debió ocurrir nunca pues es una clara revictimización de Carolina no explica la violencia, pero sí la hace visible insisto no de la mejor forma y permite observar en segundos lo que normalmente permanece oculto: el punto final de una cadena que, según las cifras disponibles, se repite decenas de miles de veces cada trimestre sin llegar a un asesinato, pero en la gran mayoría de los casos sí a afectaciones psicológicas y lesiones graves.

México vive una crisis de violencia familiar que puede muy bien explicar también la violencia generalizada que tristemente se ha asentado y ojo no estoy hablando de delincuencia organizada, sino de todos aquellos casos que terminan en redes, pleitos escolares, insultos a autoridades, golpizas de autoridades abusando de ciudadanos y miles de ejemplos más que tienen origen en que desde la familia no hay un freno a la violencia.


  • Miguel Ángel Puértolas
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