Colgarse medallas

En frecuencia

Miguel Ángel Puértolas

Miguel Ángel Puértolas
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La petición del presidente Andrés Manuel López Obrador de no excluir a Venezuela, Cuba y Nicaragua de la Cumbre de las Américas tendrá una respuesta en las próximas horas por parte del presidente Joe Biden, al menos eso fue lo que aseguró ayer el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, luego de la llamada que sostuvo el presidente López Obrador con Christopher J. Dodd, asesor para la Cumbre de las Américas de la Casa Blanca.

Todo puede esperarse de esta coyuntura en el momento en que Estados Unidos autorizó a una empresa de aquel país financiar e invertir en un negocio privado en Cuba, una medida sin precedentes que pudiera abrir la puerta a la inversión estadounidense para ayudar a los cubanos de la isla a independizarse económicamente del estado.

El embargo de Estados Unidos a Cuba, vigente desde 1960, prohíbe la mayoría de las transacciones financieras a menos que estén autorizadas por una licencia. Los responsables de la reciente iniciativa creen que es la primera vez que el gobierno estadounidense autoriza esta inversión

Pero además sucede que el vecino del norte anunció el pasado martes que flexibilizará algunas sanciones contra Venezuela con el fin de promover el diálogo entre el gobierno de Nicolás Maduro y la oposición liderada por Juan Guaidó y apoyada por Washington, para superar la crisis política, económica y humanitaria en el país caribeño, dijo a periodistas un alto funcionario estadounidense.

Claro que esto nada tiene que ver con la solicitud hecha por el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, de no excluir a ningún país de la cumbre a realizarse en Los Ángeles, pero sí habla de la posibilidad de una postura flexible del gobierno de Biden respecto a los intereses que este país tiene en Cuba y Venezuela, y en caso de una respuesta positiva a la invitación no vayan a querer colgarse una medalla que no les corresponde.

Al menos ya un gobierno tiránico como el de Nicaragua ya se sinceró y el mismo Daniel Ortega ya se autoexcluyó, lo que deberían de hacer todos aquellos en los que la democracia no entre y se imponga en sus gobiernos la famosa ley de Herodes.

Miguel Ángel Puértolas

miguel.puertolas@milenio.com

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