El fin de Rocha Moya

Hidalgo /
Únete al canal de Milenio

Hay regresos al poder que parecen una demostración de fuerza y terminan siendo otra cosa, el de Rubén Rocha Moya es un ejemplo: duró apenas unas horas antes de que el gobernador volviera a pedir licencia, lo que dice mucho más que cualquier discurso sobre su honorabilidad o sobre su derecho a regresar al cargo.

Rocha volvió el viernes después de 112 días de licencia y lo hizo sin el respaldo político que probablemente necesitaba para que su decisión tuviera otro significado. La Presidencia desde la Secretaría de Gobernación dejó claro que no había sido consultada; Morena se deslindó del regreso y distintos integrantes del movimiento cuestionaron que retomara el gobierno mientras las investigaciones seguían abiertas.

Eso es lo que vuelve particularmente difícil de sostener su posición pues no se trataba solamente de las acusaciones formuladas desde Estados Unidos ni de las investigaciones que permanecen abiertas en México. Se trata de que Rocha decidió regresar justo cuando quienes podían acompañarlo políticamente estaban marcando distancia. Y entonces ocurrió lo que probablemente nadie esperaba tan rápido: volvió a solicitar licencia misma que le fue aprobada ayer.

Su caso se ha convertido en un asunto incómodo para el gobierno de Claudia Sheinbaum precisamente porque las acusaciones estadounidenses colocan a México frente a una disyuntiva que va más allá de la política local: defender a un gobernador acusado por autoridades de Estados Unidos o dejar que las investigaciones sigan su curso sin convertir el caso en un conflicto mayor.

Hasta ahora, la presidenta había sostenido que las acusaciones estadounidenses no eran suficientes para proceder contra Rocha, mientras en México continuaban las investigaciones. El caso es que el “show” no ha terminado y así lo dejó en claro Christopher Landau.

El subsecretario de Estado estadounidense, respondió públicamente a Andy López Beltrán después de que el hijo del expresidente hiciera pública la cancelación de su visa. “Rellena tus palomitas”, anticipando que vendría otra parte del episodio. No es una declaración oficial sobre Rocha, pero tampoco es el comentario de un observador ajeno al gobierno estadounidense: Landau ocupa una posición central en la política exterior de Estados Unidos y conoce perfectamente lo que sucede en México.

El contexto importa porque la mira estadounidense sobre personajes vinculados al poder mexicano ha aumentado y el caso Rocha forma parte de una relación bilateral cada vez más áspera en materia de seguridad y combate al crimen organizado.

Morena tiene además un incentivo evidente para no cargar con un costo que no necesita asumir. El partido se encamina hacia un escenario electoral importante en 2027 y difícilmente puede resultar conveniente que un gobernador señalado por autoridades estadounidenses se convierta en uno de los rostros de la organización política, algo sabrán todos que al momento de su regreso unilateral decidieron dar un paso atrás.

Esta vez la licencia deja de ser temporal para convertirse en la antesala de una salida definitiva, entonces aquel regreso que pretendía ser una demostración de fuerza podría terminar registrado como el momento en que comenzó a hacerse evidente su aislamiento.

El fin de Rocha Moya, si finalmente ocurre, quizá no llegue con una destitución ni con una acusación mexicana, puede que comience de una manera mucho más silenciosa: cuando su propio partido y quienes le levantaron la mano al llegara a la gubernatura de Sinaloa  dejen de encontrar razones para defenderlo.


  • Miguel Ángel Puértolas
Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite