Durante años, la seguridad pública fue una asignatura pendiente en Pachuca. Las administraciones pasaban, los discursos se repetían y en las calles persistía la misma sensación: patrullajes irregulares, limitada capacidad de reacción y una ciudadanía que aprendió a convivir con la incertidumbre.
Hoy el panorama comienza a moverse pero no por inercia… por decisión.
El gobierno municipal encabezado por Jorge Reyes ha optado por modificar la lógica de la estrategia de seguridad. La incorporación de tecnología, particularmente el uso de drones de vigilancia, marca un punto de inflexión. Ya no se trata únicamente de recorrer calles, sino de anticipar riesgos, monitorear zonas conflictivas en tiempo real y actuar con base en información. Así operan hoy las ciudades que buscan prevenir antes que reaccionar. Es decir una verdadera inteligencia policial.
No se trata solo de la renovación del parque vehicular, que no es solo un cambio estético se trata de implementar un patrullaje estratégico y dirigido con información y con la ayuda de nuevas patrullas que amplían la cobertura, permiten mayor presencia territorial y reducen los tiempos de respuesta. La visibilidad policial —un factor clave en la prevención— vuelve a ocupar el espacio público.
Uno de los movimientos más relevantes es la dignificación del policía, la apuesta de subir el salario de 12 mil a 14 mil pesos, acompañado del anuncio de aumentos progresivos es una inversión institucional obligada, no todo es uniformes y equipos. Un elemento mal remunerado debilita al sistema; uno valorado fortalece la corporación, eleva el compromiso, y si sumamos valores éticos se debilita la tentación de ser parte de un sistema corrupto.
También se inició una coordinación con la Guardia Nacional, lo que refuerza operativos, vigilancia estratégica y acciones directas contra prácticas que durante años se normalizaron. El esfuerzo se centra en planeación, recursos y una ruta definida para enfrentar un problema que durante demasiado tiempo se pospuso.
¿Está todo resuelto? no, ¿falta camino por recorrer? Sin duda. Pero sería injusto ignorar que en Pachuca se está haciendo lo que siempre debió hacerse: invertir en capacidades, coordinar esfuerzos y fortalecer a quienes tienen la responsabilidad de proteger a la población.
La seguridad no se construye con discursos. Se construye con estrategia, tecnología y respeto institucional y mucha participación ciudadana.
Y en Pachuca, comienza un trabajo importante para tomar forma.