Morena de camino a San Lázaro

Hidalgo /
Únete al canal de Milenio

La disputa que definirá buena parte del futuro de Morena no está solamente en las 17 gubernaturas en juego el año entrante pues el verdadero reto será conservar el control de la Cámara de Diputados y, para conseguirlo, tendrá que resolver primero las heridas que va dejando su propio proceso de selección.

Los defensores de la soberanía fueron presentados como el primer paso para ordenar las sucesiones estatales; el problema es que en algunos estados el método produjo lo contrario: aspirantes inconformes, grupos desplazados y un PT que comenzó a cuestionar la forma en que se tomaron las decisiones.

Zacatecas es el ejemplo más evidente en donde la designación de Verónica Díaz dejó inconforme al grupo que impulsaba a Geovanna Bañuelos y llevó al PT a poner en duda la continuidad de la alianza. Guerrero y Michoacán presentan conflictos distintos, pero con una coincidencia: quienes quedaron fuera de la candidatura conservan estructura propia y capacidad para influir en sus regiones.

Podemos dimensionar el escenario de esta manera: en las 17 entidades con elección de gobernador estarán en juego 101 distritos federales. Nuevo León aporta 14; Michoacán, 11; Chihuahua y Baja California, nueve cada uno; Guerrero, ocho; San Luis Potosí, Sinaloa y Sonora, siete.

Buena parte de la batalla por la Cámara estará concentrada, por tanto, en territorios donde Morena enfrenta sucesiones complicadas o gobiernos de otros partidos, Nuevo León representa el mayor de los retos porque Morena todavía no define candidato y tendrá que competir contra Movimiento Ciudadano, que gobierna la entidad. Chihuahua tampoco será sencillo: el PAN conserva una estructura importante y Morena llega a la definición después de una disputa entre sus principales aspirantes.

Michoacán y Guerrero presentan otra dificultad ya que allí el problema no es solamente la fuerza de la oposición, sino la posibilidad de que los grupos derrotados en la contienda interna no se incorporen plenamente al proyecto de quienes ganaron la selección.

San Luis Potosí agrega una variable distinta; ahí el Verde gobierna y busca mantener la entidad, mientras Morena deberá decidir si compite con un proyecto propio lo que parece ser sucederá.

Pero la 4T no llega débil pues parte de una posición nacional considerablemente más fuerte que cualquiera de sus adversarios individuales y la oposición todavía no consigue articular una estrategia común en todo el país.

Sin embargo por eso sus problemas internos adquieren relevancia ya que Morena no necesita enfrentar una oposición homogénea para perder espacios en la Cámara. Le basta con llegar dividido a determinadas regiones mientras sus adversarios consiguen concentrar el voto.

La elección de 2027 será distinta a la de 2024. Ya no estará López Obrador en la boleta, tampoco habrá elección presidencial y Claudia Sheinbaum no podrá trasladar automáticamente su votación nacional a cada candidato local. Los gobernadores y aspirantes tendrán que demostrar una capacidad de movilización propia.

La pregunta para Morena dejó entonces de ser quién ganó cada encuesta. La pregunta es qué harán quienes perdieron. Morena llega a septiembre de 2026 con una ventaja política considerable, pero también con un problema que todavía puede corregir: transformar sus victorias internas en acuerdos políticos duraderos.

La elección de 2027 no comenzará cuando se impriman las boletas. Para Morena comenzó el día en que anunció a sus primeros defensores de la soberanía y ahora tendrá que demostrar que quienes perdieron la encuesta también están dispuestos a defenderla.


  • Miguel Ángel Puértolas
Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite