Nada justifica la comisión de un delito

Ciudad de México /

Aunque nos den permiso… En efecto, muchas de las personas que acudieron a la fuga de combustible en el municipio de Tlahuelilpan, no eran huachicoleros, me atrevería a decir que casi todos los que acudieron a una cita con la muerte lo hicieron por “necesidad”.

Si mezclamos la necesidad, con ignorancia y falta de valores, el resultado, es lo que este fin de semana pudimos ver: un desastre que dejó 85 muertos hasta el día de ayer y el mismo número de familias afectadas por la pérdida de un ser querido y 58 lesionados muchos de ellos de gravedad con consecuencias funestas.

Nada tenían que hacer en el lugar en donde poco les importó el riesgo, poco les importó la presencia de autoridades y poco les importó que se tratara de un delito lo que estaban cometiendo, la lección fue dolorosa y la peor, pagar con la vida, pues pagar con cárcel les habría salido mucho más barato.

No eran delincuentes, al final un juez es el que habría decidido si fuera el caso, pero la escena nos deja claramente como estamos en el país y nos podemos dar una idea de por qué la delincuencia no disminuye, por qué el país no avanza y por qué, independientemente de quien esté en el gobierno, las cosas no van a cambiar.

Me quedé frío al oír los testimonios de algunos sobrevivientes “nos llamaron para decirnos que había gasolina gratis” “yo le dije a los militares que si no me dejaban pasar no entraba”, “pues necesitábamos gasolina y aquí se estaba tirando”.

El verbo robar según la Real Academia Española significa: Tomar para sí lo ajeno, o hurtar de cualquier modo que sea. Según el Código Penal Federal en su Artículo 367: Comete el delito de robo: el que se apodera de una cosa ajena mueble, sin derecho y sin consentimiento de la persona que puede disponer de ella con arreglo a la ley.

En efecto, los pobladores que acudieron a esta toma no eran huachicoleros pero estaban cometiendo un delito, el de robo. Es en extremo lamentable lo que les pasó, ojalá y sea una lección para todos, nada justifica la comisión de un delito, ni la necesidad ni aunque la autoridad sea omisa, no siempre el fin justifica los medios y esta fue una manera dolorosa de saber que sí es.

miguel.puertolas@milenio.com

  • Miguel Ángel Puértolas
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