No es difícil explicar por qué en México los índices de violencia se han incrementado y creo que hay algunos factores que nos dicen claramente qué es lo que está pasando en el país, que matar se ha vuelto un asunto tan común que asusta.
Traer un arma es relativamente sencillo, y no nada más eso, en esta semana me ha tocado ser testigo de imágenes en las que delincuentes sin empacho disparan sus pistolas en contra de sus víctimas, en uno de ellos dos asaltantes le tiran a un conductor que aparentemente los persigue luego de ser víctima de un robo, en otra imagen vi como un tipo disparaba impunemente contra un tráiler en una de las carreteras del país mientras era grabado aparentemente desde un celular.
Quien porta un arma de manera ilegal no entra a prisión a menos que el arma se relacione con algún otro hecho delictivo, lo cual hace crecer la percepción de impunidad y de baja sanción del delito. Así que empezando por el arma que en algún momento será utilizada para cometer un homicidio no hay problema.
Agregue a ello algunos datos interesantes, recientemente le dimos a conocer que México era el país con mayor impunidad de América Latina, y el cuarto a nivel mundial según el Índice Global de Impunidad 2017, elaborado por la Universidad de las Américas Puebla, de 69 países miembros de la Organización de las Naciones Unidas.
La impartición de justicia es complicada en nuestro país como en ningún otro de Latinoamérica, y seguimos, pese a tener un sistema de justicia penal acusatorio que se supone garantizaría una pronta respuesta para las víctimas, con vicios del pasado que no permiten castigar rápidamente a quienes cometen un delito y obligarles a resarcir el daño. Tenemos 4 jueces por cada 100 mil habitantes, cuando la media mundial es de 16 y el doble de presos sin sentencia que la media mundial.
Nuestro sistema policial no termina de cuajar, hay grandes vicios también entre los cuerpos policiales, el Ejército no regresa a los cuarteles simple y sencillamente porque todavía no tenemos policías 100 por ciento confiables pese a que se nos prometió lo contrario.
Sume a eso que en México, el consumo de drogas aumentó 47 por ciento en los últimos 7 años entre la población de 12 a 65 años de edad, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2016-2017. El consumo de los adolescentes de 12 a 17 años aumentó 125 por ciento y el de mujeres 222 por ciento. En México 8.4 millones de personas de 12 a 65 años de edad dijeron haber consumido al menos una vez drogas ilegales, no son adictos pero representa un ingreso para el crimen organizado. De acuerdo a la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, nuestro país es el tercer productor de amapola en el mundo.
El Programa Nacional de Prevención del Delito, uno de los posibles salvavidas para nuestro país terminó dilapidando recursos al por mayor, luego sufrió un recorte que lo desapareció y entonces seguimos combatiendo las causas y no el origen del problema.
Y luego nos preguntamos ¿Por qué tanta violencia? No le sorprenda que el año que viene estemos peor si seguimos por donde vamos.
miguel.puertolas@milenio.com