Este lunes se cumplen cuatro meses y tres días del asesinato de Blanca Adriana Vázquez Montiel, a manos de la doctora Diana Alejandra en complicidad con su hijo, y es fecha que ninguno de ellos aparece.
Ya se han resuelto una cantidad importante de hechos criminales, y en eso habría que reconocer a la Fiscalía General del Estado, pero en el caso de la joven madre de familia originaria de Huauchinango sigue sin aplicarse justicia.
Debemos recordar que el pasado 18 de mayo fue cuando ella acudió junto con su esposo a la Clínica Detox ubicada en Calzada Zavaleta, donde se suponía iba a ser valorada primero para un procedimiento estético.
En ese momento se decidió realizar el trabajo, pero primero le pidieron a su familiar que saliera a comprar una faja médica, cuando él regresa ya la habían desaparecido.
Luego nos dimos cuenta por las cámaras de seguridad, que entre Diana y su hijo la habían sacado para colocar el cuerpo inerte en la parte trasera de un vehículo, para arrojarla en un baldío en un poblado de Tlaxcala.
Días después la encontraron sin vida, y la autopsia reveló que había fallecido por exceso de anestesia. Cabe señalar que ese negocio operaba sin permisos, y en su momento la noticia causó revuelo nacional.
Han transcurrido cuatro meses y tres días, pero nada sabemos de los asesinos, que de manera inexplicable no aparecen por ningún lado. Muchos piensan, incluido el que esto escribe, que pudo haber abandonado el país, o de plano alguien de la Fiscalía le está echando la mano.
Es poco creíble como han evadido a la justicia, si otros criminales con más delitos encima al final son detenidos cuando cometen algún error. Tal vez la que se equivocó fue la autoridad y nosotros como sociedad, al subestimar a este par de delincuentes que sin conciencia alguna andan por ahí burlándose de todos nosotros.
Tal vez parezca injusto el calificativo, pero a las cosas hay que llamarlas por su nombre. Aunque hasta antes de esa situación eran personas "normales", es decir, sin problemas legales, una vez que tuvieron la pésima decisión de participar en este asesinato, deben ser tratados como lo que son, y cuando los encuentren porque tarde o temprano caerán, entonces los jueces se encargarán de aplicarles el castigo que merecen y darle la tranquilidad que la familia todavía no tiene mientras sigan prófugos.