Ciudadanos, ciudadanas y el agua

Jalisco /
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El pasado fin de semana el tema del agua potable y la protesta por el agua sucia en las tomas residenciales y de negocios, se convirtió en una situación compleja y explosiva. De algún modo las personas decidieron participar en una manifestación ante el Gobierno del Estado. Terminó en detenidos por la policía, ruptura de la manifestación por dos fuerzas: la de violentos chorros de agua y la del uso de la fuerza del equipo policiaco para la persecución de quien alguien decidió detener por la fuerza a quienes hacían acciones violentas, contra los “elementos” en funciones. Persecuciones, inmovilización violenta de personas y los gritos de protesta de los manifestantes. Además, personas detenidas por la autoridad, y consignadas en la fiscalía.

El gobernador de Jalisco Pablo Lémus, salió a manifestar, sobre todo, la propuesta de un nuevo acueducto Chapala – Guadalajara, refrendar la instalación de tandeos en la zona metropolitana, para que el agua limpia disponible pueda llegar a los habitantes de la zona metropolitana. La petición de liberar a los detenidos y la oferta de diálogo como signo de su modo de gobierno. Desde luego, las familias se enojaron y desesperaron por igual, pues fue claro el exceso de fuerza y hubieron de seguir los protocolos del caso, cuya rapidez no es lo usual. Sin duda personas y grupos hicieron sentir la solidaridad con detenidos, familiares y personas. Todos, aun sin organización, manifestar las molestas y el disgusto por el maltrato y con la rapidez pusieron en movimiento sus “cartas” y recursos legales.

Así, se confirma cómo los servicios de agua potable, pese a lo hecho, requiere más atención técnica, ecológica, social y económica. Cada día habrá más demanda, más vejez de los sistemas aun no modernizados (evidenciados por la multiplicación de socavones por diversos lugares de la ZMG) y mayor disposición de los ciudadanos para no desperdiciar, evitar los usos negativos y ayudar al mejor manejo posible, pues el agua sólo viene del cielo.

En estos días es oportuno dedicar tiempo y un poco de esfuerzo en conocer los detalles de la situación del agua en Jalisco y en especial en Guadalajara. Por eso es muy oportuna la publicación de un amplio texto titulado “Algo huele mal en… Guadalajara: la crisis del agua podrida”, escrito por Armando Chavez Herandez y editado por la Cátedra Jorge Alonso. CUCSH. Vale la pena leerlo. Algunos retazos ayudaran al lector a profundizar.

“En la metrópoli de Guadalajara (AMG) las crisis del agua no son un fenómeno nuevo y menos aislado, pero con el tiempo han pasado de preocupaciones por asegurar o mejorar el abastecimiento a problemas más complejos y contrastantes. Es decir, se ha configurado lo que podríamos llamar la paradoja del agua.”

En la medida que el agua es un bien público, le corresponde a la autoridad, organizar localización, distribución, atención, manejo y planeación a las instancias públicas, pagadas con el erario, es decir, con impuestos entregados por la población y por tanto, la población no es un “cliente” del gobierno que le “vende” el vital líquido. En ese escenario las autoridades asignadas a los asuntos del agua, para todos los fines y desde todas las fuentes y con la mayor responsabilidad, es un servicio a la población toda.

Hernández razona la actual situación así: “La hipótesis de partida es sencilla: La calidad del agua que se abastece a la ciudad ha sido ignorada de manera sistemática. Si bien el problema era conocido y reconocido, no fue atendido con la profundidad y seriedad que requería. Por ello, se plantea que la actual crisis ha sido, en parte, provocada por la omisión de los actores políticos y de sectores técnicos que intervinieron sin una aproximación integral.”

Esta situación justifica la demanda popular por los medios legales correspondientes, entre los cuales, está la manifestación pública ordenada y respetuosa. Y a la par penaliza los excesos de la autoridad cuando supone tener derecho a una agresión de quien se manifiesta mediante actos que a esa autoridad no le gustan. Y claro, la autoridad se “brinca las trancas” y persigue al “molesto y mal educado” y lo somete por la fuerza. Y a continuación, ¡oh! lo consigna por “resistencia de particulares”. La trama es usual, casi patentada por las policías de todo el mundo. Así, los ciudadanos afectados en directo o indirecto protestamos y le bajamos un buen de puntos a la aceptación de las autoridades responsables. Esta vez, al menos, a quienes se arrestó y consignó sin motivo suficiente… fueron liberados, con las “reservas legales del caso”.

Esperemos del gobierno una mejor manera de encarar las protestas organizadas de la población. También el alivio de las personas maltratadas por las autoridades y desde luego las propuestas del gobierno para atender la crisis del agua, la cual no se entera de manifestaciones y del maltratos del gobierno y sus dependencias, lo cual nos toca a los ciudadanos mantener la atención, la participación y la protesta en la medida de la inacción gubernamental. Y desde luego, hagamos lo necesario, todos los actores sociales, para que la zona metropolitana de Guadalajara tenga, pronto, agua en las mejores condiciones.


  • Miguel Bazdresch Parada
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