Estoy aquí al pie de esta protesta, con la sangre que aún me fluye por el cuerpo gracias a mi madre, a mi madre y a mis amigas, a mis amigas y mis vecinas, a mis amigas y a mis hijos e hijas.
Estoy aquí después que mi padre trató de matarme de hambre sólo para ver a mi mamá sufriendo, después de volarle dos dientes, después de violarla todas las noches, después de negarle comodidad, libertad financiera y esclavizarla a la parrilla, a los hijos, al trabajo para sobrevivir, al sufrimiento de ser mujer en este mundo que nos cobra caro el creer en el amor de los hombres.
Hija sin pensión, con pensión paupérrima o inexistente, aquí estoy, viva y no por él, viva por mi madre y por todas las mujeres que me rodean.
Por todas las veces que mis tías le compraron empanadas a mi madre, por las doñitas de la fondita que nos fiaron una comida, por los tres trabajos que Teresa cargó sobre el lomo toda su vida desde que la obligaron a parirnos.
Claudia marcha porque cuando abusaron de su hija, su madre me pidió callar para mantener "bien" a la familia y no causarle un disgusto a su papá.
Marcha porque el silencio no sirve cuando se vive una violencia o la injusticia. Para que otras mujeres tampoco se callen.
Lethy marcha en nombre de su hermana Karen Theressa Acuña Velarde que fue víctima de FEMINICIDIO HACE CUATRO MESES y la Autoridad le da más privilegios a los ASESINOS qué a las Víctimas.
LA ASESINÓ su esposo delante de sus dos hijos. No le importo dejarlos sin madre.
Bastaron 34 apuñaladas para acabar con su vida y la autoridad lo ve como SI NADA dándole prórrogas.
América siempre ha marchado por Maricruz (madre de sus hermanos) ella murió hace 21 años en manos de su padre.
Hace un año empezó a marchar por su amiga Laila, ella fue víctima del sistema patriarcal, cargando con toda la responsabilidad de sus hijas y responsabilizándola por cada falla y también por un sistema de salud mental deficiente que solo estudia a los problemas mentales masculinos (como en todas las áreas de la salud).
Ella no se suicidó, fue víctima del patriarcado.
María no pudo salir a marchar, se quedó en casa amamantando a su bebé y preparándole comidita al niño mayor, lavó algunos trastes, tendió una carga de ropa y se sentó un rato, como casi nunca, a ver en la pantalla de su celular a todas las mujeres que salieron ayer a protestar.
María no puede evitarlo, siente mucho dolor y tristeza porque sabe que su marido ya mero llega y de puta no la va a bajar.
También sabe que si se no se va pronto su nombre estará en una de esas pancartas, pero, ¿Cómo irse con un bebé tan pequeñito en brazos, sin trabajo ni estudios?
Aun así, es gracias a los carteles de esa marcha que se sabe menos sola y se tiene fe y siente esperanza de que pronto, pronto podrá irse, antes, si tiene suerte, de la siguiente golpiza.