El aullido retumbó en las montañas.
los árboles lloraron
las piedras preguntaron
quepasaquepasaquepasa
las lobas se pusieron en guardia
y el bosque se inundó del aroma a sangre derramada por la fuerza.
Nos enteramos hoy que en Quintana Roo la justicia patriarcal ha condenado a una madre protectora por luchar contra la violencia vicaria del progenitor de su hijo a nada más y nada menos que a dos años de cárcel y a reparar el “daño”.
¿Qué daño hace una madre que busca abrazar y acariciar a su hijo después que le fue arrebatado con mentiras y el pretexto de un vínculo filial jamás ejercido?
Grisell venía persiguiendo la justicia desde el 2020 cuando el tipo que debería protegerlos a ambos decidió que vengarse por la falta de amor de ella y su nuevo ímpetu por defenderse de sus agresiones era un mejor camino.
Grisell, como loba, se tuvo que mover a ciegas por el bosque lleno de peligros. Jueces corruptos, abogados que se dejan comprar y un sistema de justicia que los favorece siempre a ellos eran sus principales enemigos y hoy, hoy olemos su sangre derramada en el bosque.
Le han hecho daño de muerte a esta madre que solo quiere irse a casa con su cachorro.
La han dejado malherida y tirada sola en el bosque, esperando se desangrara hasta la muerte
Lo que ellos no saben, los depredadores, es que nosotras hemos desarrollado una empatía del tamaño de una montaña.
Olemos la sangre de nuestras hermanas desde kilómetros de distancia y nos movemos hacia ella para cerrar heridas, escuchar lamentos y llorar juntas.
Vamos por ella para sanarla, levantarla y obligarla a seguir luchando porque no nos queda de otra que levantarnos una vez y otra ante el monstruo patriarcal, para defender a nuestros hijos.
Este fallo ilegitimo marca un precedente: la justicia nunca está de nuestro lado.
Esta del lado de los padres que quieren dar solo un 20% de pensión cuando nosotras damos más de 100%, más nuestro tiempo, más nuestro trabajo doméstico, más lo que ganamos de nuestro emprendimiento.
Esta del lado de los tipos que no saben cuantas vacunas tienen sus hijos pero si exigen verlos una vez a la semana en los centros de convivencia para ofrecerles comida chatarra y hacerse los buenos ante las crías, mientras nosotras lidiamos con el sobre estímulo y las consecuencias posteriores para la psique y la salud.
La ley esta del lado del padre recreativo que de repente un día decidió robarse al hijo y entregárselo a la abuela paterna para que lo crie. O a la novia. O a quien sea, menos a la madre porque si la madre decidió denunciar la violencia o pedir pensión seguramente esta loca y no puede criar a un niño, ¿verdad?
Y perdonen que los aburra, pero la violencia vicaria TAMBIEN ES VIOLENCIA FEMINICIDA y entre sus salas de legislaturas, centros de justicia y simulaciones también nos están matando
Y ellos, los vicarios, lo saben bien.
Lo de hoy ya no es destrozarle la vida a una mujer con ácido, con cuchillos, con pistolas o a golpes, como antes. No.
Ahora lo que se usa es robarles a los hijos alegando que eres también su padre, aunque no sepas ni de que talla calzan ni el nombre de sus mejores amigos.
Lo mejor de eso es que el gobierno te cuida y te respalda y si no se queda callada y se aguanta se le llama “madre obstructora” y puede hasta ir a la cárcel nomas por defenderse.
¿Ves la maravilla? Ya no terminas en la cárcel tú, ahora puedes matarla sin derramar sangre, solo finge un interés inexistente por tus hijos y pretén que con ella corren peligros.
Entonces déjala pelearse sola con el sistema que favorece a los hombres de bien y mírala inmolarse, porque sabes bien que le diste donde mas le duele: le arrebataste el mundo entero en esos niños que le quitaste.