Que nos callemos el duelo, también

  • Criando Consciencia
  • Nadja Alicia Milena Ramírez Muñoz

Laguna /
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Que nos callemos el duelo, nos dicen. Que no seamos ruidosas, nos exigen. 

Que son cosas de dos, que los hijos que culpa tienen, que tú también tuviste la culpa por no ser la buena esposa o la buena ciudadana.

He leído de hombres en redes que las que exigen pensiones justas están resentidas porque “las dejaron”. 

¿Qué nos dejaron? Hijos traumatizados que ahora saben que son desechables, horas ante los recuerdos preguntándonos porqué, qué hicimos mal, qué sucedió que elegimos a un tipo increíblemente miserable para procrear.

Y créanme, ninguno tiene la etiqueta de “miserable” en la frente como para descartarlos por default.

Nos dicen que no hagamos escándalo cuando descubrimos que la amante es menor de edad, que la siguiente víctima está embarazada, que se salieron del trabajo para no aportar, que sigue entrando a la que era la casa en común para intimidar.

Si no decimos nada no nos vemos ridículas, dolidas, dejadas y rencorosas, y nos han enseñado que no hay nada más importante que vernos en una pieza, lindas, cuidadas, prolijas.

Sé callada, Lourdes, no cuentes como te violaba todas las noches cuando tu decías que no y el presionaba hasta que no decías nada, pero tampoco decías que sí.

Sé callada, María, porque él si te daba dinero, quinientos a la semana, de hecho, para despensa, comida, fruta, lunchs, farmacia y emergencias. La que no supo administrarse eras tú.

No digas nada, Silvia, porque la catedral eres tú y las capillitas eran necesarias. ¿Qué te contagió de algo? Bueno, mala suerte.

Sé callada, Valeria, porque si te quejas incluso va a dejar de dar esos doscientos a la semana de “buena fe” que te costó tanto conseguir.

Calla, Diana, esos golpes no hablan por sí mismos, él es un miembro rico y poderoso, tu denuncia quedara en el limbo un buen rato.

Miranda, si guardas silencio él probablemente se toque el corazón y te regrese a tus hijos, finalmente el tiene derecho a estar con ellos también.

Isa, deja de contar todo el infierno que viviste a su lado, te ves mal, no es para tanto, no eres la única que ha sido engañada, violentada, que ha tenido que renunciar a su hogar a cambio de sus hijos, calla, que ya es mucho, ya supéralo, no tienes derecho a tu rabia, a tu duelo, a tus sueños, suelta sigue adelante.

Es el mejor consejo.

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