Esta frase coloquial de cambiar el chip, tan utilizada en diversos contextos, en realidad es una acción profunda, cuya correcta aplicación puede traerle diversas ganancias a quienes la practiquen.
En el mes ocho del año y siendo primer miércoles de agosto, precisamente nos corresponde comentar acerca de la octava promesa del programa de los 12 pasos para rehabilitación de adicciones que dice: “nuestra actitud y nuestra visión de la vida cambiarán”.
En más de una ocasión, cuando damos pláticas sobre recuperación y crecimiento personal, hemos definido justamente la espiritualidad como una nueva forma de ver la vida y el mundo, sin tener nada que ver con religiones o credos.
En el programa de recuperación de alcoholismo y adicciones, una de las promesas es que, además de reconocer la enfermedad y la necesidad de abstenerse del consumo tóxico, la persona irá cambiando sus actitudes hostiles y de negación con las que usualmente llega después de tocar fondo, para sustituirlas por otras, llenas de confianza y humildad.
Conforme va avanzando en su proceso de recuperación y crecimiento, la persona paulatinamente va cambiando su forma de ver y entender la vida y su entorno, dejando atrás su papel de víctima para hacerse responsable de las riendas de su caminar.
Un cambio de 180 grados puede llegar a darse y es lo que algunos llaman el despertar de la consciencia, tal como los primeros alcohólicos anónimos hablaban de un despertar espiritual.
Por ello se dice que, para quienes se comprometen con su recuperación, lo menos que sucederá en sus vidas es que habrán superado la imperiosa necesidad de consumir la sustancia o conducta que les dominaba, que les tenía esclavizados y que estaba terminando con su salud y su existencia.
Y como dejar de consumir no es el propósito único, hacer un cambio completo en sus actitudes y en la forma de mirar sus vidas, resulta ser uno de los alicientes muy atractivos cuando las personas de pronto son “otras” y comienzan a vivir de una forma que quizás jamás imaginaron.
¿Qué te pasó? ¡Te ves muy diferente! ¿Cambiaste de religión? ¡Desde que dejaste el alcohol (o las drogas), eres otro (otra)! Estas y otras más son frases que motivan a quienes decidieron tener la humildad y el valor para cambiar sus vidas, cuando todo parecía perdido.
Cambiar de actitudes, cambiar la visión del mundo, cambiar el chip, no sucede por arte de magia. Es un trabajo personal que a veces lleva tiempo realizarlo pero al final vale la pena por el simple hecho de darse la oportunidad de vivir en paz, en armonía, con plenitud y bienestar.
Omar Cervantesomarcervantesrodriguez.esp@gmail.com