Estamos prácticamente terminando el primer semestre del año, con todo y sus vivencias, con todo lo que ya quedó atrás, con todo lo que sembramos y con todo lo que proyectamos, dando pie a la siguiente mitad del 2022 en la que valdría la pena replantearnos dónde y cómo estamos, para dirigir nuestras intenciones a donde deseamos llegar en diciembre próximo.
No estaría mal decirnos feliz medio año nuevo en este inicio del segundo semestre y que revisemos los objetivos que nos planteamos, hagamos un repaso de lo que hemos logrado y de lo que no, de lo que estuvo en nuestras manos hacer y lo que no, para que en un acto de honestidad podamos re dirigir nuestra energía a lo que aún nos falta para sentirnos satisfechos con nosotros mismos.
Igual que lo hacemos los 31 de diciembre cada año en casi todas las latitudes del planeta, podríamos hacer un ritual este 30 de junio en el que saquemos un balance de nuestros compromisos para el 2022 y refrendemos nuestras intenciones para mantenerlos y conseguirlos en lo que resta del ciclo anual.
Quizás hasta el momento hayamos pasado por algunas frustraciones, posiblemente haya habido factores fuera de nuestro control que han impedido que alguno o algunos de nuestros objetivos prosperen, además de que los tiempos en los que vivimos en el mundo, de una pandemia que no termina de acabar, de crisis varias en diferentes ámbitos, podrían traernos con el ánimo bajo o con ciertas actitudes negativas.
Esos factores que están fuera de nuestro alcance y que no podemos cambiar, ahí están, punto, hay que aceptarlos. Pero hay muchos otros que sí están en nuestras manos transformar y, mientras estemos vivos o como decía Rocky Balboa en sus películas, mientras no suene la campana, aún podemos levantarnos y llegar a nuestras metas.
Como dice la oración de la serenidad que adoptaron los alcohólicos anónimos, sabiduría para distinguir la diferencia entre lo que podemos cambiar y lo que no podemos. Y por supuesto, no estamos tratando de escribir frases motivacionales o de aplaudir como focas, ya que no es precisamente el área en la que nos especializamos, sino que estamos hablando de verdades sobre la importancia que tiene el aceptar nuestra realidad, asumirla, entender que todo es perfecto y,con la mejor actitud, hacer responsablemente lo que nos corresponde.
Enfocarnos en lo que tenemos y no en lo que no tenemos. Estar dispuestos a cosechar lo que hemos sembrado con alegría y a seguir produciendo lo que tenemos frente a nosotros por hacer.
La vida siempre da segundas y terceras oportunidades. Así que si eres de los que has cumplido tus objetivos planteados para este año, muchas felicidades y que sigan tus logros. Si eres de los que aún le faltan algunos por concretar, sigue adelante y consíguelos. Aún si no lograste hasta ahora tus metas, levántate, ten fe y haz los que tengas que hacer.
¡Feliz medio Año Nuevo!
Omar Cervantesomarcervantesrodriguez.esp@gmail.com