Un Poder Superior para cada quien

Ciudad de México /

Una de las virtudes que le reconozco al programa de los 12 pasos de AA es que si bien sugiere tener un Poder Superior, como cada quien lo entienda, es un método que no es religioso, aunque sí es espiritual y puede adaptarse a todo tipo de creencias y valores, incluyendo para quienes se autoproclaman ateos o agnósticos.

En el mes dos del año, febrero, en muchos grupos anónimos se estudia el segundo paso que dice: “llevamos al convencimiento de que un Poder Superior podía devolvernos el sano juicio”.

¿Y por qué se habla de un Poder Superior? Porque en primera instancia se evita hablar de Dios y porque esa figura encaja en creyentes, no creyentes, agnósticos y ateos, para quienes, sin distingo el programa de recuperación de alcoholismo y adicciones funciona por igual sin discriminación alguna.

De hecho, al recién llegado al programa de recuperación de los 12 pasos se le invita a que tenga fe en algo, a que vuelva a creer en algo, así sea en el grupo, en los compañeros, en un padrino o en el método mismo, que solo con un poco de confianza puede hacer que pueda irse derrotando la enfermedad.

“Sigue a los triunfadores, cree en ellos”, suele motivarse sobre todo a quienes ya perdieron la fe en todo.

Así, puede ser que no haya un dios, pero sí una fuerza superior a la voluntad individual que, una vez que se ha resuelto creer en ello, comenzará a trabajar a favor de la abstinencia que el mal necesita. Y si hubiese alguna creencia teológica, cada quien puede definirla sin imponerle la suya a los demás.

Otro concepto muy interesante de este paso dos, que a muchos en mis pláticas les causa extrañeza, es el hecho de reconocerse que la enfermedad hizo que el individuo perdiera el sano juicio, la cordura, la razón, lo que en otras palabras en español coloquial sería como la existencia de locura o en castellano médico, estamos hablando de un trastorno mental.

Este enfoque, sin duda, apoyado por la neurociencia, que indica que la adicción es una enfermedad psiquiátrica, hace que la persona decida atender su padecimiento una vez que lo ha entendido y ha sido consciente de él.

En otras palabras, es quitar estigmas negativos en torno al tema, establecer criterios de enfermedad y aceptar que se requiere ayuda. Esos, a mi parecer, son pasos indispensables en la recuperación y un gran legado de este paso dos para seguirse estudiando en este mes del año.

omarcervantesrodriguez.esp@gmail.com

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