El pasado jueves se presentó el primer informe de Resultados del Presidente del Poder Judicial del Estado de México, Magistrado Héctor Macedo García, quien ha tenido la responsabilidad histórica de implementar el modelo transformado de impartición de justicia, incorporando personas juzgadoras electas por el voto popular, integrando a la estructura institucional el Tribunal de Disciplina Judicial y el Órgano de Administración Judicial, con funciones muy específicas para equilibrar su desempeño, con la pretensión fundamental de ofrecer justicia más cercana y eficaz, lo cual no es sencillo.
En los números presentados sobre múltiples áreas, se ratificó la magnitud del reto en la entidad más poblada y expresamente se señala la necesidad de invertir más recursos para ampliar la capacidad institucional de respuesta ante el número descomunal de asuntos por procesar y resolver oportunamente para que la justicia sea tal.
Me parece que ahí se mostró que, en el Estado de México, los tres poderes que integran el Gobierno han contribuido a encontrar la manera de cumplir con la reforma constitucional preservando la fortaleza institucional y tomando medidas para que se tuviera la capacidad de respuesta eficiente y que bien hacen en seguir por esa ruta que lo ha colocado como un referente en la materia a nivel nacional y afortunadamente hay sensibilidad y visión para continuar así, lo cual es un aliciente.
En una reciente conversación con el Presidente de la Jucopo del Congreso Mexiquense, el Diputado Francisco Vázquez, Coordinador de Morena, me explicó que aún cuando la elección será en 2028, asumen en esta Legislatura la responsabilidad de trabajar ya en mejorar el proceso de elección partiendo de lo que se aprendió del primer proceso y buscar que quienes se postulen para la próxima elección, que contenderán por más de 400 cargos, tengan la preparación y la vocación para ejercer esa función, que sea un menor número de candidatos por cada distrito judicial, para que sea menos complicada la elección para la ciudadanía y que se reacomoden las posiciones para que haya más personas juzgadoras en las materias que más asuntos se generan.
Me quedo por ahora, con el llamado vehemente que hace el presidente del Poder Judicial al personal de la institución al cierre de su informe: “Atendamos bien a las personas, imagínate cuando tú tuvieras un problema donde tu hijo está de por medio, donde tu familia está en juego… ¿cómo te gustaría que te atendieran? Como de primera. Esa es la necesidad que tiene el pueblo mexiquense…” Ojalá que ese sea el parámetro de calidad del servicio que caracterice la impartición de justicia y que se apropie cada impartidor de justicia, sin pretexto. Hará siempre diferencia.
Provocaciones
#Innovando: Cuando uno cree haber visto suficiente, se encuentra con que siempre se pueden rebasar límites de la lógica con un poco de entusiasmo y afán de hacerse notar como vanguardista o colaboracionista y ¿por qué no? ignorar también la historia.
Producto de esos arranques creativos, vamos a ver a quién acaba por servir la decisión del INE de ya no corroborar que no sean servidores públicos, específicamente “servidores de la nación”, quienes quieran ser observadores electorales.
Es decir, se suprime ese proceso y se apuesta por la buena fe, para dar por válida la declaración de los interesados en la función de observador de que no fueron servidores públicos en el último año, sin que se compulse con algún registro. Ojalá que no tengamos que llegar a expresar un “Se los dije” y empezar con nuevas controversias, si en algún momento surgen casos donde se comprueba que alguien faltó a la verdad, o peor aún, si vemos crecer un número insólito de interesados de todos colores que acaben por enrarecer el proceso.
Otra innovación cuya funcionalidad no quiero ver, es la de las “boletas planchadas” pues no puedo entender cómo sería posible que en alguna casilla se consideran válidos los votos que figuren en boletas que sin ningún doblez o arruga, se presuma fueron insertados en la urna electoral, pues físicamente es imposible ingresar una pieza de papel que mide 20 por 28 centímetros en una ranura de 3 milímetros de ancho y 12 centímetros de largo.
¿A quién sirve que abran a discusión y valoración subjetiva una circunstancia que debería especificarse para evitar problemas, atendiendo simplemente a la lógica y la física? Habrá que ver si cuando este asunto se someta a su análisis los integrantes del Tribunal Electoral se atreven a restaurar la razón y el sentido común para evitar complicaciones innecesarias.