Pifias aleccionadoras

Estado de México /

Cuando parecía que los episodios tortuosos para la educación en México ya habían dado lo más estridente con el plantón que hizo el defenestrado Director de Materiales Educativos de la SEP, atrincherado en su oficina esperando que lo despidieran de su cargo por escrito (tras haber intentado revelarse a su superior institucional y soñar que los libros de texto eran su obra y patrimonio particular); el pasado jueves a alguien se le ocurrió que sería bueno recortar el calendario escolar y concluir los trabajos el 5 de junio, lo cual anunció festivamente el Secretario Mario Delgado, pretextando que la realización del Mundial de Futbol y las altas temperaturas podrían generar complicaciones que se podían evitar así.

Quizás pensaron los Secretarios de Educación de los estados junto con el federal, que a la bola de “flojos y flojas” de este país, como a su descendencia infantil, les daría mucho gusto tener un mes y medio más de vacaciones, pero ya quedó claro que no conocen tan bien como dicen “el territorio” y se generó toda una revuelta contra su “gran noticia” y sus inverosímiles argumentos, que apuntaban a generar un caos para madres y padres de familia.

Finalmente, por indicación de la Presidenta Sheinbaum, el mismo Mario Delgado, a 5 días de la decisión del recorte del calendario escolar, tiene que asumir lo insostenible de esto y tras reunirse nuevamente con los secretarios de educación del país, anuncia que el calendario escolar culminará el 15 de julio como estaba originalmente. ¡Sorpresa!

El mensaje, con increíble aire grandilocuente, lanzó pretextos, distribuyó culpas, engarzó ideas engañosas, evadiendo responsabilidad, para aseverar que su magnanimidad les ha llevado a consultar la propuesta y escuchar otras opiniones de funcionarios, padres de familia y maestros, hasta concluir que el fin de ciclo no se modifica.

Ni la disciplina argumentativa que aplicaron los voceros y opinadores morenistas defendiendo el recorte ha surtido efecto. Paradójicamente, por suerte, se plantea a partir del mensaje de rectificación una serie de acciones irreductibles en el sector educativo, como el análisis y la consulta sobre efectos antes de tomar decisiones, el mayor impulso a la revisión de los contextos de cada entidad para impulsar acciones acorde a su real necesidad o la mayor inversión para mejorar infraestructura en escuelas, así como recursos a los maestros y maestras para que prioricen la enseñanza y mejor aprendizaje con menores cargas de trabajo administrativo, como se ha prometido desde hace ya buen tiempo.

También debería analizarse por qué llega a suceder que el último mes del ciclo escolar en algunos casos no hay más aprendizaje y solo “entretenimiento”, o cuáles son esos resabios tecnócratas en el ámbito educativo que no han podido extirpar y al parecer recién descubrieron y ahora a diseñar lo necesario para corregir tales deficiencias.

Tal vez si profundizan en este propósito se darán cuenta también con cuánta anticipación y dedicación los maestros planean el ciclo considerando los contenidos a desarrollar y los días del calendario disponible. Ojalá aprendan a aprender de sus errores o se dediquen a otra cosa los organizadores de este tremendo “show premundialista” y de altas temperaturas que, por cierto, de una u otra forma se deberá sortear finalmente. ¿Le quedará mucho a Delgado el frente de la SEP? Ya veremos.


  • Óscar Glenn
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