Honrar y reconocer a…

Monterrey /

A mi madre, mujer, hijas, hermana y sobrinas

Por respeto a esa exigencia legítima y de sentido común, no asistiré a ninguna de las marchas organizadas en torno al 8M, de ahí que aprovecharé este espacio para honrar y reconocer la vida y memoria de…

Las niñas a las que la enfermedad temprana les arrebató la oportunidad de reír, correr, pasear en bicicleta, bañarse en el jardín con la manguera, sostener la respiración en la pila del lavadero, jugar a las escondidas y al bote robado, hacer casitas de campaña con cobijas, husmear en los cajones de mamá, treparse a los árboles, convertirse en fantasma con una sábana agujerada, hacer experimentos en el lavamanos, masticar hielo, atesorar y comerse a hurtadillas montones de dulces prohibidos, saltar y correr más rápido que los niños de su salón;

· las mujeres que murieron en una cama de hospital a causa de los golpes que le atizó un estúpido y cobarde fulano;

· las mujeres que se fueron a la cama y no despertaron;

· aquellas que no tienen acceso a salud y vivienda humanamente dignas;

todas esas que no pueden hacer, ni decir lo que quieren frente a su marido;

· esas mujeres que no tuvieron más remedio que resignarse a abandonar los estudios, sabiendo que su futuro sería materialmente miserable;

· todas las que continúan buscando un empleo digno y bien remunerado;

· las que día y noche trabajan, pero continúan con el estómago atenazado por el hambre;

· aquellas que tienen que competir en condiciones de franca desigualdad, con un montón de machirulos que se sienten y piensan más capaces, sin serlo;

· las mujeres que ya no logran distinguir entre explotación laboral y prostitución;

· las que tuvieron que migrar y aún no encuentran el sitio que desean para edificar el proyecto de vida que soñaron y merecen;

· todas aquellas que son presa del tormento emocional y no tienen recursos para atenderlo;

· las muchas mujeres que pasan sus días en el abandono, la reclusión, la exclusión social, el ninguneo;

· las madres inocentes que el narco les arrebató a una hija o hijo;

· todas aquellas mujeres que continúan exigiendo justicia sin haberla encontrado.

Lo que las mujeres rompan, rayen, alteren, revienten, increpen y reclamen en las marchas de este 8M, será nada frente a todo lo arrebatado por el machismo de pacotilla que fluye por las venas de tantos “hombres” mexicanos.


  • Pablo Ayala Enríquez
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