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Eso sí, malos no somos
Como seres no fijados, no determinados de una manera, irremediablemente, nos vemos enfrentados al dilema de darle rienda suelta o ponerle un freno a nuestra capacidad de ser libres -
Así como 'La Motomami'
Así como La Motomami reconoció su falla, yo reconozco la mía. En mi próxima charla sobre la ambición moral, comentaré de David Noel Ramírez Padilla -
Los buenos modales
La rupestre tozudez de quienes desoyen los ruegos de la tripulación no es un acto ilegal, porque no existe una norma jurídica que impida a estos gandallas estrellarte en la cabeza la portezuela del portaequipaje -
Honrar y reconocer a…
Lo que las mujeres rompan, rayen, alteren, revienten, increpen y reclamen en las marchas de este 8M, será nada frente a todo lo arrebatado por el machismo de pacotilla que fluye por las venas de tantos “hombres” mexicanos. -
El lugar exacto
Estábamos a punto de llegar a Ixtlahuacán de los Membrillos cuando nos vimos de frente con un enorme camión de bomberos. Imposible bordearlo porque ocupaba todos los carriles, incluido el acotamiento -
Esto es obra de la Diosa
Como sucede habitualmente con los artistas, tenía varias obras en curso, pero hubo una a la que comenzó a dedicarle más tiempo y esfuerzo de lo habitual. -
El tilo y el roble
Las mejores historias de amor y aventura que he leído están en la mitología griega. De entre las muchas que es posible espigar se encuentra la historia de Baucis y Filemón -
Más allá de las buenas intenciones
Como señala Rutger Bregman en Ambición moral, la forma de ser y actuar de un ambicioso moral se distingue por cuatro rasgos -
De la mediocridad a la ambición moral
El ambicioso “a secas” es quien babea, sufre y delira por lo que no tiene, de ahí que no dude en hacer lo que sea para lograr lo que quiere