Pablo Ayala Enríquez
  • Eso sí, malos no somos

    Como seres no fijados, no determinados de una manera, irremediablemente, nos vemos enfrentados al dilema de darle rienda suelta o ponerle un freno a nuestra capacidad de ser libres
  • Así como 'La Motomami'

    Así como La Motomami reconoció su falla, yo reconozco la mía. En mi próxima charla sobre la ambición moral, comentaré de David Noel Ramírez Padilla
  • Los buenos modales

    La rupestre tozudez de quienes desoyen los ruegos de la tripulación no es un acto ilegal, porque no existe una norma jurídica que impida a estos gandallas estrellarte en la cabeza la portezuela del portaequipaje
  • Honrar y reconocer a…

    Lo que las mujeres rompan, rayen, alteren, revienten, increpen y reclamen en las marchas de este 8M, será nada frente a todo lo arrebatado por el machismo de pacotilla que fluye por las venas de tantos “hombres” mexicanos.
  • El lugar exacto

    Estábamos a punto de llegar a Ixtlahuacán de los Membrillos cuando nos vimos de frente con un enorme camión de bomberos. Imposible bordearlo porque ocupaba todos los carriles, incluido el acotamiento
  • Esto es obra de la Diosa

    Como sucede habitualmente con los artistas, tenía varias obras en curso, pero hubo una a la que comenzó a dedicarle más tiempo y esfuerzo de lo habitual.
  • El tilo y el roble

    Las mejores historias de amor y aventura que he leído están en la mitología griega. De entre las muchas que es posible espigar se encuentra la historia de Baucis y Filemón
  • Más allá de las buenas intenciones

    Como señala Rutger Bregman en Ambición moral, la forma de ser y actuar de un ambicioso moral se distingue por cuatro rasgos
  • De la mediocridad a la ambición moral

    El ambicioso “a secas” es quien babea, sufre y delira por lo que no tiene, de ahí que no dude en hacer lo que sea para lograr lo que quiere