Las transas gordas y jugosas siempre se cocinan a fuego lento con la anuencia presidencial. En esto Sheinbaum y AMLO no se equivocan.
Imposible que sea de otra manera cuando los desfalcos son por cientos y, en ocasiones, miles de millones de pesos. Un hueco presupuestal de ese tamaño no se puede ocultar ni rellenar sin hacer otros.
Por ello si en verdad se quiere conocer el tamaño e impacto de la trama de corrupción en el INE, no queda más remedio que jalar la punta de la hebra hasta desenredar la madeja. Por el carácter simbólico y función práctica del Instituto, llegar al fondo del asunto resulta una obligación legal y deber moral ineludible. En esto tampoco se equivoca la Presidenta.
Si la pesquisa judicial y las sanciones que se desprendan de ella son ejemplares, es posible que el INE recupere una parte de su anterior reputación y la ciudadanía se muestre un poco más dispuesta a confiar en éste. Pero si la investigación se queda en la superficie y la horda de rufianes no es llamada a cuentas, ni paga por sus fechorías, irremediablemente se desfondará la legitimidad moral de una de las pocas instituciones que gozaba de cierta lozanía moral.
Dada su relevancia, valdría la pena que esta misma cruzada por la restauración de la justicia se aplique en otros casos, incluso en los que aún no falta mucho para que terminen por ser otro escándalo de corrupción. Va un ejemplo: Jóvenes Construyendo el Futuro.
El programa arrancó en 2019 y se dirige a jóvenes de entre 18 y 29 años que no estudian, ni trabajan. Este año impactará a cerca de 500 mil jóvenes inyectando 25 mil 173 millones de pesos. Para 2027 se tiene previsto entregar 25 mil 900 millones de pesos. Desde su creación, el programa ha destinado más de 170 mil millones.
En una de sus investigaciones sobre la actual política educativa, Marco Fernández refiere que sólo el 4% de los jóvenes inscritos en el programa encontró empleo y sólo el 18% está registrado ante el IMSS. Ante dichas cifras, ¿no valdría la pena hacer una investigación similar a la que la Presidenta está empujando en el INE?
Y ya que estamos en estas, ¿no será necesario hacerla también en Segalmex, el Tren Maya, el Transoceánico, Dos Bocas, la Conade, el IMSS, la CFE, las aduanas que controlan los militares, los partidos políticos y la Cámara de Diputados y Senadores?
Razones para hacerlo existen y muchas.