La película Roma, de Alfonso Cuarón, sin haber ganado el Oscar, ya hizo historia. Más que una película de concurso, será un punto de referencia obligado para comprender, sin exageraciones ni cursilería, el estatus de la justicia social en México. Me explico.
Las primeras escenas abren con una metáfora que se irá desvelando a lo largo del filme: un avión que se refleja en el agua del piso que limpia Cleo, la empleada doméstica que protagoniza la trama, y que solo en sueños podría alcanzar dicha altura. Tal imposibilidad no reside en su falta de iniciativa, laboriosidad o ambiciones, sino en los muchos peldaños que requiere escalar para poder llegar a esa línea de salida que, por méritos propios, le permitirá abrirse paso en la vida y hacer algo tan aparentemente trivial, como viajar en avión.
Cleo posee la misma dignidad y libertad que sus patrones. En principio, su estatus le debería brindar la posibilidad de poder elegir y construir el proyecto de vida que decida vivir. Sin embargo, la concreción de dicho proyecto depende de un repertorio objetivo de bienes materiales y sociales, que sin ellos le será imposible llevarlo a cabo. En otras palabras, Cleo requiere mucho más que su libertad y derecho de llevar a cabo el proyecto de vida que tiene razones para valorar.
Como lo vuelve explícito Cuarón a través de muchos crudos momentos, cuando las desigualdades de inicio son tan marcadas en una sociedad, las “oportunidades para todos” rinden el mismo fruto que dan las semillas que fueron sembradas en un terreno yermo, porque, las más de las veces, la condición de pobreza condena a quien la vive a las limitaciones derivadas de la ignorancia, a fragilizarse por la enfermedad, a sentir la asechanza de una muerte prematuramente absurda, la violencia, el declive del amor propio, la confianza en sí mismo y, entre otros muchos males más, a carcomerse las entrañas por el resentimiento social.
En este sentido, las desigualdades no son buenas para las personas concretas, ni para la salud de la democracia, porque resulta imposible creer en instituciones o élites incapaces de evitar en la cotidianidad la eternización de relaciones sociales asimétricas.
La Roma, de Cuarón, lo deja muy claro: de poco sirve la “igualdad de oportunidades”, cuando la distancia entre cualquier Cleo y sus patrones, de tan grande, resulta infranqueable.
La falacia de igualdad de oportunidades
- Agenda ética
-
-
Pablo Ayala Enríquez
Ciudad de México /
Más opiniones
-
-
Trenes
- Día con día
-
-
-
La gobernadora se equivocó
- El asalto a la razón
-
-
-
¿Van a topar el crimen en dos marinos?
- En privado
-
-
-
Elecciones intermedias, los temores
- Pensándolo bien
-
-
-
Nueve días después… culpemos al muerto
- Duda razonable
-
-
Ir a todas las Opiniones
MÁS DEL AUTOR
-
-
Una fantasía atractiva, sin duda
- Agenda ética
-
-
-
Dos discursos fantásticos
- Agenda ética
-
-
-
Experimentos mentales filosóficos
- Agenda ética
-
-
-
Las razones correctas
- Agenda ética
-
-
Ir a las columnas de Pablo Ayala Enríquez
LAS MÁS VISTAS
-
Frente frío 47 en México: estos son los estados que se verán más afectados por el fenómeno meteorológico -
¿Qué hacer si NO quiero vincular mi celular con mi CURP? CRT responde qué pasará -
Ofertas de Walmart Martes de Frescura HOY 28 de abril 2026: MEJORES promociones en frutas y verduras -
¿Cuándo cae el pago de las Pensiones del Bienestar en mayo? En estas fechas podrían comenzar los depósitos par -
Calendario de pagos de Producción para el Bienestar. Fechas de depósito para agricultores: este día recibirán