Reglas automotrices del T-MEC: riesgos y oportunidades para México

Ciudad de México /
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Las reglas de origen del T-MEC para el sector automotriz modifican los incentivos de producción en América del Norte y generan tanto riesgos como oportunidades para México. Para acceder al trato arancelario preferencial, los vehículos deben cumplir, entre otros requisitos, con un contenido regional de 75 % y con una proporción de entre 40 % y 45 % producida por trabajadores que perciban al menos 16 dólares por hora.

Estas condiciones pueden reducir la competitividad de ciertos vehículos de bajo margen que no alcancen los umbrales establecidos. En esos casos, algunos fabricantes podrían reconsiderar la ubicación de sus operaciones y privilegiar países donde la integración de sus cadenas productivas compense el costo arancelario aplicable.

Aunque este riesgo se concentra en segmentos específicos, México debe responder con una estrategia activa en dos frentes. Primero, debe atraer proveedores de componentes automotrices que faciliten el cumplimiento del contenido regional; segundo, debe diversificar su oferta exportadora hacia sectores en los que la proximidad con Estados Unidos represente una ventaja, como dispositivos médicos, equipos de diagnóstico, electrónica de consumo y enseres domésticos.

Sin embargo, una política comercial orientada a fortalecer las exportaciones debe acompañarse de condiciones internas que permitan absorber nuevas inversiones. Entre las prioridades se encuentran ampliar la capacidad y confiabilidad del suministro eléctrico, modernizar la infraestructura hídrica y mejorar la conectividad logística mediante puertos, carreteras y ferrocarriles.

Para reducir los cuellos de botella que limitan el aprovechamiento del nearshoring, se requiere una combinación coherente de inversión pública, participación privada y certidumbre regulatoria. En materia eléctrica, la prioridad debe ser reforzar las redes de transmisión y distribución en las regiones con mayor concentración industrial, además de agilizar la incorporación de proyectos de generación y autoconsumo conforme al marco vigente.

En materia hídrica, la expansión industrial debe vincularse con una gestión sostenible del recurso. Esto implica promover el uso de agua tratada en procesos productivos, reducir pérdidas en redes y distritos de riego, y evaluar soluciones específicas —incluida la desalación donde resulte técnica y económicamente viable— sin comprometer el abastecimiento para consumo humano.

En el ámbito logístico, el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec puede consolidarse como una plataforma multimodal complementaria para el comercio exterior. Su impacto dependerá de la coordinación con la infraestructura portuaria, ferroviaria, carretera y aduanera, así como de mejoras sostenidas en seguridad, capacidad operativa y tiempos de despacho.

En conclusión, México puede convertir las reglas automotrices del T-MEC en una oportunidad de mayor integración productiva y diversificación exportadora, siempre que acompañe su política comercial con infraestructura suficiente, regulación predecible y una ejecución coordinada entre los sectores público y privado. Estas condiciones también son esenciales para fortalecer el mercado interno y desarrollar capacidades tecnológicas propias.


  • Patricia Armendáriz
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