Entre libros de texto e impuestos no pagados

Ciudad de México /

La semana pasada, a través de sus emisoras, Salinas Pliego desató una campaña en contra de los libros de texto. No faltaron opiniones al respecto y qué bueno: discutir los libros de texto es magnífico ¡pero antes hay que leerlos! Los noticiarios amarillistas como el de Alatorre parecieran ser suficiente para algunos, por eso hace falta educación.

Lo que está en la base de todo esto no es el posible contenido de esos libros ni un proyecto educativo diferente, que de hecho existe. Lo que se manifestó con claridad fue que siempre existen quienes toman la oportunidad de montarse en una ola de odio para señalar errores que en realidad ni les constan pero se justifican con “uno de mi calle dice que tiene un amigo que conoció a un tipo que dice que su primo dijo…” ¿Por qué tanto resentimiento?

Por otro lado, reapareció el coro de ranas: la ultraconservadora “Sociedad de Padres de Familia” se conmocionó al saber de una página en la que se explican los diversos tipos de familia. La sacrosanta familia conformada por padre, madre e hijos quedó como una de muchas formas de entender la familia. ¿Familias de madres solteras, de dos madres o dos padres? El escándalo es el mismo que cuando hace unos años se explicó el cuerpo humano y la sexualidad, ¿lo recuerdan? Son los ultras que “educan” catecismo en mano.

Finalmente están los que reconocen que se trata de un proyecto educativo diferente, que pertenece a un proyecto de nación diferente, pero no les gusta. ¿Por qué? Algunos porque tienen miedo, creen que se afectarán sus intereses económicos. Pero ya vimos que eso no sucedió, no se le quitó nada a nadie. Solo, eso sí, hoy se deben pagar impuestos, como lo hace cualquier persona decente, ¿escucha usted, señor Salinas Pliego?

La gente ya sabe que la 4T no va a meter gente a vivir a sus casas, como decían al principio. Ya vieron que no se trata de “comunismo”, ni siquiera de “socialismo” sino simplemente de un gobierno que intenta atender primero a los más pobres.

Habrá que leer los libros de texto para colaborar a mejorarlos, eso es lo digno. Son el resultado de un nuevo proyecto educativo que fue muy planeado: se convocó a maestros, se les dio seguimiento, se eligieron a los que mejor podían contribuir en esta labor a la vez que se consultaron especialistas. Pero como todo lo humano son perfectibles. Si hubiese páginas con errores radicales, como las hubo en algunos textos que me tocaron en mi niñez, pueden usarse para que el profesor recalque el error, explique lo que es lo correcto y se corrijan en las siguientes ediciones.

Ojalá el presidente no se deje llevar por esta ola de opiniones tan ignorantes como malintencionadas: esos libros de texto deben salir, ser usados y ser mejorados poco a poco.

Así se gestan los nuevos proyectos educativos; así se gestan los nuevos proyectos de nación.


  • Paulina Rivero Weber
  • paulinagrw@yahoo.com
  • Es licenciada, maestra y doctora en Filosofía por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Sus líneas de investigación se centran en temas de Ética y Bioética, en particular en los pensamientos de los griegos antiguos, así como de Spinoza, Nietzsche, Heidegger.
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