Eutanasia: lo que depende de nosotros

Ciudad de México /
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He defendido una convicción filosófica y ética que considero fundamental: la dignidad humana no termina cuando la medicina ya no puede curar, porque también abarca el proceso de morir, en el cual debe reconocerse la autonomía de la persona y su derecho a decidir sobre su propio cuerpo y sobre el modo en que desea enfrentar un sufrimiento irreversible.

En mi entrega pasada insistí en que defender la asistencia médica para morir significa defender la libertad; reconocer que nadie puede imponer a otro la obligación de prolongar una agonía que esa persona considera incompatible con su propia idea de dignidad. La medicina tiene la extraordinaria misión de aliviar el sufrimiento, pero también debe saber reconocer cuándo el respeto a la voluntad del paciente constituye el acto más profundamente humano.

En una sociedad plural y laica, las creencias religiosas o morales de unos no pueden convertirse en obligaciones para todos. Quien considere, por convicciones personales, que nunca recurriría a la asistencia médica para morir, tiene todo el derecho de no hacerlo. Pero carece del derecho de impedir que otras personas, con valores distintos y enfrentando circunstancias extremas, puedan elegir un camino diferente.

La verdadera libertad consiste precisamente en que cada persona pueda decidir de acuerdo con su propia conciencia. La ley no obliga a nadie a solicitar la asistencia médica para morir; únicamente permite que quien la necesite y cumpla los requisitos establecidos pueda acceder a ella. Del mismo modo, ningún médico estaría obligado a participar contra su conciencia. Una legislación de esta naturaleza protege la libertad de todos.

Hoy existe una oportunidad concreta para avanzar en esa dirección. Está en marcha una iniciativa ciudadana de ley para legalizar la asistencia médica para morir en la Ciudad de México. Para que la iniciativa sea presentada como iniciativa ciudadana preferente y el Congreso de la Ciudad de México esté obligado a darle trámite legislativo y someterla a votación del Pleno, previa dictaminación, se requiere reunir 20,000 firmas.

Firmar es sencillo. Es necesario descargar en el teléfono celular la aplicación "Apoyo Ciudadano" y seguir las instrucciones que aparecen en el video disponible al ingresar a libertadparamorir.com.mx. Tenemos únicamente el mes de julio para reunir las firmas necesarias.

Cada firma representa mucho más que un apoyo a una iniciativa legislativa. Representa el reconocimiento de que las personas deben conservar su libertad hasta el último momento de su existencia. Representa la defensa de una medicina verdaderamente compasiva, que acompaña, alivia y respeta la voluntad del paciente. Representa la construcción de una sociedad que entiende que la dignidad no puede imponerse desde fuera, sino que pertenece a cada individuo.

Quienes creemos en la autonomía, en el Estado laico y en el respeto a los derechos humanos tenemos hoy la oportunidad de convertir esos principios en una realidad jurídica.

Por ello, invito a todas las personas que compartan estos valores a apoyar esta iniciativa y a difundirla entre familiares, amigos y colegas. Alcanzar las 20,000 firmas depende de todos nosotros.

La libertad de vivir conforme a nuestras convicciones debe incluir también la libertad de decidir, con responsabilidad, dignidad y acompañamiento médico, cómo queremos enfrentar el final de nuestra vida.


  • Paulina Rivero Weber
  • paulinagrw@yahoo.com
  • Es licenciada, maestra y doctora en Filosofía por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Sus líneas de investigación se centran en temas de Ética y Bioética, en particular en los pensamientos de los griegos antiguos, así como de Spinoza, Nietzsche, Heidegger.
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