Isidoro de Sevilla

Ciudad de México /

A inicios del séptimo siglo de nuestra era, Isidoro fue obispo de Sevilla, en España, un hombre muy culto que escribió diversas obras: “Etimologías” fue la más conocida, pero también escribió las “Sentencias”, “Los números”, la “Colección canónica hispana”, “De viris illustribus” y otras más. Su influencia se extendió durante la Edad Media, pues recopiló el saber de su época.

En el aspecto social Isidoro sigue a los pensadores cristianos anteriores a él, llamados Padres de la Iglesia, y suele considerarse el último de ellos en occidente (mientras que en oriente sería el sirio Juan Damasceno, posterior a Isidoro). Se distingue en este campo por su modo de abordar el tema de la propiedad y se pregunta si ésta es o no de derecho natural. Habla por una parte de la “communis omnium possesio”, la posesión común de todo, que sería una forma de expresar lo que hoy se denomina destino universal de los bienes; por otra parte, naturalmente él acepta que haya propiedad privada como un derecho natural.

Algunos han querido ver en Isidoro una propuesta social de tipo comunista, pero, como hemos dicho, su idea de la posesión común de todo no significa que no admita la propiedad privada, sino que apunta, como un antecedente importante de la Tradición cristiana, a la idea de principio más profundo que da sentido a la propiedad y corresponde, a mi parecer, a lo que Juan Pablo II se refería cuando decía que “es necesario recordar una vez más aquel principio peculiar de la doctrina cristiana: los bienes de este mundo están originariamente destinados a todos.

“El derecho a la propiedad privada es válido y necesario, pero no anula el valor de tal principio. En efecto, sobre ella grava ‘una hipoteca social’, es decir, posee, como cualidad intrínseca, una función social fundada y justificada precisamente sobre el principio del destino universal de los bienes. En este empeño por los pobres, no ha de olvidarse aquella forma especial de pobreza que es la privación de los derechos fundamentales de la persona, en concreto el derecho a la libertad religiosa y el derecho, también, a la iniciativa económica”.

Isidoro de Sevilla recibió, además de la influencia específicamente cristiana, la influencia del derecho romano, lo cual puede apreciarse en el siguiente párrafo: “'Res' son todas las cosas que están en nuestro derecho. 'Jura' son las cosas que poseemos justamente y no son ajenas. Se dice 'res' de 'recte habendo' y 'jus' de 'juste possidentdo' (poseer justamente); pues se posee de derecho que se posee justamente, y se posee justamente lo que se posee bien. Lo que se posee mal, es ajeno. Posee mal quien o usa mal de lo que usa o se apodera de lo ajeno. Posee justamente quien no se deja llevar de la codicia. El que está dominado por la avaricia es poseído, no poseedor”.


  • Pedro Miguel Funes Díaz
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