La protección de los inocentes

Estado de México /

El pasado domingo León XIV, una vez terminada la oración del “angelus”, hizo referencia a la situación del Medio Oriente y del Líbano en particular, lamentándose por la violencia y, en particular, por la que golpea a personas inocentes, e hizo un llamado a los responsables a buscar la paz por medio del diálogo. Sus palabras se inscriben en una tradición de los pontífices muy manifiesta el pasado siglo, donde se pueden recordar los esfuerzos que, buscando promover la paz, llevaron a cabo especialmente en las dos grandes guerras mundiales y en muchos otros conflictos.

Sin decantarse por uno de los bandos, la preocupación se centra en las personas inocentes que son víctimas de las acciones emprendidas por los beligerantes. A este respecto, incluso en el caso de una guerra justa, quienes usan la fuerza están obligados a proteger y ayudar a las víctimas inocentes e incapaces de defenderse de una agresión. Se habla del derecho internacional humanitario, cuyas disposiciones deben ser respetadas.

El derecho internacional se apoya en la voluntad, por así decir, de los Estados reconociendo algunos principios básicos, los tratados internacionales y los usos que se han establecido a nivel internacional. Una de las ramas del derecho internacional es el derecho humanitario, orientado a la regulación de la conducta de los participantes en conflictos armados (piénsese, como referencia, en los Convenios de Ginebra). La idea es atenuar los efectos de las guerras para quienes no participan en ellas.

El tema es muy sensible y delicado. Por una parte los conflictos bélicos son ocasión para que se manifieste lo más oscuro de la naturaleza humana y siendo ya muy lamentable un conflicto en sí, resulta todavía más duro y cruel el sufrimiento y la muerte de quienes no participan propiamente en él. Por otra parte, que se levante la voz por las víctimas inocentes resulta muy incómodo para los bandos enfrentados, porque ceden fácilmente a la tentación de negar los hechos o a justificarlos de alguna manera. Lo más común es que cada bando se presente como el bueno y el contrario como el malo, ambas cosas en grado superlativo.

El derecho internacional parece más bien puesto de lado en nuestro mundo. Creo que un punto clave para el mundo se halla en adquirir conciencia de que es la vía del derecho la que puede ayudar a generar mejores condiciones para la humanidad. Podríamos comenzar al menos con el derecho humanitario.


  • Pedro Miguel Funes Díaz
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