Nuestra familia

Estado de México /

Un primer paso en la construcción del bien común en las sociedades humanas y la paz entre las naciones, que son aspiraciones que pueden parecer lejanas, consiste en que cada ser humano sea mejor. Si el fundamento de la existencia de las sociedades son las personas, indudablemente si las personas que forman la sociedad fueran virtuosas, es decir, dispuestas habitualmente hacia el bien, las sociedades serían mejores.

Sin embargo, entre el individuo y la comunidad política, o más todavía, entre él y la comunidad internacional, se encuentran muchas instancias sociales, pues es imposible que se constituyan los niveles sociales más amplios sin que haya niveles de menor tamaño que lo permitan. Así, considerando la cuestión en general, es claro que el primer nivel social lo forma la familia. Por lo mismo, si se desea mejorar la sociedad, lo que se dijo de las personas se puede decir de las familias, que son las células sociales básicas.

Desde esta perspectiva, a la pregunta de qué puede cada uno hacer por el bien de la sociedad, cabrá decir que tratando de ser mejor persona, se preocupe por mejorar su propia familia, desde el papel que toca a cada quien en ella. Dicho también de modo general, los padres obviamente tienen la responsabilidad de la educación de los hijos y éstos la de seguir la guía de los padres mientras llegan a la etapa de tomar decisiones propias. El núcleo familiar compuesto por padres e hijos suele extenderse a través de las relaciones con otros familiares, con amistades y con otras instancias personales y sociales.

Naturalmente podríamos mencionar las responsabilidades que hacia la familia tienen las autoridades, las empresas y otras entidades. Ciertamente deben reconocer la importancia de la familia y establecer políticas y condiciones que la favorezcan. Pero por ahora me gustaría apuntar más bien a lo que podemos y debemos hacer personalmente en favor de la familia, comenzando por la propia.

La situación de una familia siempre requiere atención, nunca dejan de presentarse retos y dificultades, ya sea económicas y de trabajo para sus miembros, ya sea educativas, ya sea de convivencia, ya sea de salud o de otros temas. En algunos casos, más graves, se viven situaciones dramáticas o se encuentran personas que, culpablemente o no, quedan sin vínculos familiares. Cada uno de nosotros se encuentra en ese espectro ancho de problemas mayores, medianos y menores.

Ciertamente es cosa muy buena actuar para ayudar a las familias más necesitadas, y ojalá lo hagamos, pero la idea principal que quiero dejar es que en este ámbito no podemos dejar de comenzar en lo posible con aquellos que son más próximos a nosotros.


  • Pedro Miguel Funes Díaz
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