Progresar hace referencia a un movimiento hacia adelante, a dar pasos hacia una meta o una situación mejor. Una persona progresa cuando, por ejemplo, por su formación adquiere aquello que necesita para vivir y compartir plenamente con sus semejantes, además de adquirir los diversos bienes que se requieren para ello. Aunque no todos compartimos exactamente las mismas metas, de modo que el progreso de unos no es necesariamente igual al progreso de otros, podemos decir que en cuanto que todos participamos de una misma naturaleza o esencia como seres humanos, se da una convergencia hacia una meta final.
El verdadero progreso no consiste en acercarse a cualquier meta, sino a aquellas que de verdad perfeccionan. Así, es progreso humano el de quien adquiere conocimientos o el de quien cultiva la virtud, pero no lo es el del delincuente que adquiere habilidades y obtiene información para hacer el mal. Si la meta de uno es el servicio, progresa en el ejercicio de ese mismo servicio, pero si la meta es el dinero solo progresa si ese dinero es usado para una meta más grande y buena.
Las sociedades, como las personas, pueden progresar, pero, así como las personas, pueden también retroceder en el camino o incluso tomar caminos equivocados, que no son verdadero progreso. A veces se toma como progreso de los Estados y de las naciones lo que en realidad destruye la justicia, se opone a la convivencia y hasta perjudica la misma tierra como planeta. Por otra parte, muchas propuestas llamadas “progresistas” parecen considerar al ser humano solamente en una dimensión superficial, como si el progreso consistiera en cambiar todo y abandonar todo lo que hemos recibido, para abrazar la novedad como sinónimo de bondad.
Para el progreso ciertamente se necesitan cambiar cosas, pero los cambios no se pueden plantear como si por ser cambios fueran ya buenos. Si algo debe cambiarse es para que realmente se pase del mal al bien, o de lo bueno a lo mejor. En realidad, siempre habrá algo que cambiar y algo que conservar. Ni la inmovilidad ni el cambio totales son progreso, porque ambos conducen a la muerte.
Si consideramos el tema a nivel de las personas, el caminar propio de los seres humanos pasa normalmente por decisiones voluntarias, a diferencia de los procesos físicos, químicos o biológicos. A nivel social la cosa se complica, pues convergen muchas personas y muchos factores. Precisamente, hoy es necesario que busquemos de alguna forma ser factores de incidencia para lograr que la sociedad progrese de verdad y no solamente de palabra.