Solidaridad, principio y virtud

Ciudad de México /

Estamos viviendo en el país el desastre del huracán Otis que ha devastado Acapulco. Naturalmente sentimos el impacto de las noticias y el pesar por todas las personas que sufren a causa de esto. Sentimos también el impulso de ayudar y colaborar y buscamos los canales más adecuados para hacerlo. Estos sentimientos y este impulso manifiestan un principio social básico, que llamamos solidaridad, que corresponde a la interdependencia entre las personas, comunidades y pueblos y del cual debemos cada vez ser más conscientes.

En la solidaridad se pueden considerar dos aspectos y tomarla ya como principio ya, como virtud. Como principio se refiere a la interdependencia entre las personas y comunidades que constituye el nivel básico y necesario para la vida social, sobre el cual se desarrolla la virtud, que responde a una exigencia moral y ha de considerarse bajo una perspectiva ético-social de crecimiento y perfección personal y social.

La solidaridad no es, entonces, solamente un conjunto de sentimientos, sino una fuerza que se orienta al bien como virtud de las personas, supone una determinación consciente y voluntaria de trabajar por el bien común. Se puede hablar también de una sociedad solidaria cuando las personas logran impregnar las instituciones y estructuras sociales con el espíritu solidario que practican como virtud. Se relaciona además con la justicia y, sobre todo, con la búsqueda y empeño de hacer bien al prójimo.

La Iglesia Católica afirma que "el principio de solidaridad implica que los hombres de nuestro tiempo cultiven aún más la conciencia de la deuda que tienen con la sociedad en la cual están insertos: son deudores de aquellas condiciones que facilitan la existencia humana, así como del patrimonio, indivisible e indispensable, constituido por la cultura, el conocimiento científico y tecnológico, los bienes materiales e inmateriales, y todo aquello que la actividad humana ha producido. Semejante deuda se salda con las diversas manifestaciones de la actuación social, de manera que el camino de los hombres no se interrumpa, sino que permanezca abierto para las generaciones presentes y futuras, llamadas unas y otras a compartir, en la solidaridad, el mismo don".

Los daños que ha causado el huracán no podrán repararse en poco tiempo, por ello será necesario que la solidaridad no responda nada más a las necesidades inmediatas, sino que se extienda con constancia mucho más allá de los primeros días.


  • Pedro Miguel Funes Díaz
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