Un ejemplo de sinergia cultural

Estado de México /
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El cambio social no siempre nace de grandes estructuras, puede provenir de la voluntad organizada de quienes entienden que el tejido comunitario se fortalece desde adentro. Una muestra de ello es la conferencia "Reencuentro con tu Ser desde tu Raíz", que impartirá muy pronto en Mis Raíces Café Mexicano, en Toluca, el filósofo y teólogo otomí Isaac Díaz Sánchez, bajo la coordinación de la asociación civil Mujeres Creando Arte, que con esta actividad anuncia un ambicioso programa de difusión y fomento de la cultura de los pueblos originarios del Estado de México.

Esta conferencia merece ser escuchada con atención, ya que, además de su contenido, revela un modelo de resiliencia cultural que pocas veces logramos dimensionar en su justa medida. Mujeres Creando Arte A.C. ha entendido que el acceso de las comunidades indígenas a los mercados urbanos y a los canales formales de difusión no ocurre por ósmosis, requiere de una infraestructura logística e institucional que reduce las distancias —no solo geográficas, sino simbólicas— entre el conocimiento ancestral y quienes están dispuestos a valorarlo. Al coordinar en Toluca un espacio que conjuga la transmisión de saberes con la comercialización directa de artesanías, esta asociación civil construye puentes donde antes existían barreras. San Felipe de Santiago, San Pablo Autopan y otras comunidades de base social indígena encuentran así un punto de contacto con el capital cultural y económico de la zona metropolitana de la capital del Estado de México.

Pero el valor de esta iniciativa va más allá de lo comercial. La participación de Isaac Díaz Sánchez, con más de tres décadas de trabajo en la codificación de la filosofía y teología otomí, añade una profundidad que pocos espacios logran ofrecer. Sus obras, como el "Diccionario otomí-español", "La muerte de un guerrero", "Danza nocturna" o "El canto del alma", son herramientas que fijan y preservan una memoria histórica, y encuentran en el formato escrito y en la difusión sistemática su mejor aliado contra el olvido. Cuando este conocimiento se pone al servicio de la comunidad, se convierte en un mecanismo que legitima la identidad étnica frente a una sociedad que muchas veces desconoce —o peor aún, desestima— la riqueza de estas tradiciones.

Por otra parte, es alentador observar cómo, en medio de un contexto socioeconómico adverso, organizaciones como Mujeres Creando Arte A.C. demuestran que la articulación entre intereses individuales y colectivos no solo es posible sino necesaria para impulsar economías y dignificar la identidad de los pueblos originarios. La realidad nos muestra que cuando los incentivos de los actores involucrados están bien alineados, el beneficio comunitario emerge como un subproducto natural y sostenible.

Sin embargo, para que iniciativas como esta trasciendan su carácter puntual y se conviertan en verdaderas políticas de cohesión social, es indispensable que transiten de eventos aislados a programas sistemáticos, institucionales, escalables y de impacto medible. La comunidad indígena del Estado de México requiere de estos nodos organizativos que le permitan mitigar la franca disminución de los presupuestos públicos y construir una autonomía operativa genuina, asunto que sigue pendiente en la agenda de la administración pública estatal.

La continuidad de estas acciones es el mecanismo más viable para asegurar que el beneficio no se disipe en la periferia de la discusión pública, sino que se traduzca en infraestructura social sólida, en espacios que defiendan el valor del trabajo artesanal, que preserven activamente las lenguas originarias y que doten a las nuevas generaciones de herramientas de cohesión comunitaria.

Fortalecer, difundir y exigir la permanencia de este modelo es, en consecuencia, una inversión necesaria en la estabilidad del tejido social mexiquense. Ojalá que el próximo jueves 16 de julio no sea solo una fecha en el calendario, sino el inicio de un camino más firme hacia el reconocimiento y la valoración de nuestras raíces. Porque cuando una comunidad se reconoce en su historia, está construyendo, al mismo tiempo, su futuro.


  • Porfirio Hernández
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