Vivir como reina y gastar como plebeya

9M: la punta del iceberg

Regina Reyes-Heroles C.

Este 9 de marzo debe ser un punto de partida. El paro es un llamado que en México no podemos retrasar, sumarnos a una convocatoria anual desde 1975 (existe desde entonces en el mundo) es la forma más visible que encontramos en marzo de 2020 para exponer el dolor y la rabia por la violencia de género y la falta de igualdad.

Lo que logremos este 9M será solo el principio. Marzo acabará, pero seguirá la lucha por la seguridad y libertad de las mujeres para ________ (usted, querido lector, llene ese espacio con el verbo que quiera).

¿El 9M tiene áreas de oportunidad, es discutible y mejorable? Por supuesto. Pero cuando los feminicidios solo aumentan (van más de 3 mil 277 este año y México ocupa el sitio 23 de 211 países monitoreados); cuando siete de cada 10 mujeres mayores de 15 años han sufrido violencia; cuando ellas ganan entre 11 y hasta 30 por ciento menos que ellos por el mismo trabajo; cuando las mexicanas dedican 2.5 veces más de horas que los mexicanos a las labores domésticas; cuando solo 8 por ciento de las direcciones generales son ocupadas por mujeres, no se puede no participar. De ahí que se multipliquen a diario las adhesiones al paro: empresas, medios de comunicación, universidades, gobiernos estatales, ayuntamientos, cúpulas empresariales, congresos locales, colectivos, pymes y mipymes.

Algo en México se ha movido. Un despacho de abogados dio la opción a las mujeres de participar en el paro, pero también a los hombres para que las apoyan en sus labores y su luto. Una escuela preguntó a las mamás qué hacer ese día, sensibles a que muchas no podrán dejar de trabajar. Suficientes aceptaron necesitar el apoyo para cuidar de sus hijos el 9M y la escuela decidió mantenerse abierta hasta que una mamá ofreció su casa (aledaña a la pequeña escuela) para recibir a los niños de quienes no pudieran participar en el paro. Más se sumaron.

La demanda real es: ¿qué haremos después del 9M? Porque tras un paro nacional de un grupo de la población que representa 26 mil 300 millones de pesos diarios a la economía formal (¡eso aportamos diario las mujeres!) las empresas, el gobierno, las cámaras, las asociaciones civiles y la sociedad —todos los que se han ido sumando al paro— deben saber cómo reaccionar. Una idea: Carlos Puig escribió el martes sobre las preguntas para evitar el #pinkwashing.

El 10 de marzo queremos los compromisos. ¿Quién propondrá cómo garantizar el acceso a la justicia en condiciones de igualdad? ¿Quién revisará y ajustará brechas salariales? ¿Quién sumará a las empresas para establecer espacios seguros para las mujeres? Estas son algunas de las preguntas que haremos en Todas Visibles, el MILENIO Foro del 5 de marzo.

Sabemos que el motivo del 9M es evidenciar lo que hacemos y aportamos las mujeres; también que lo duro viene después: ¿a quién sí le importa?

@vivircomoreina

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