El activismo financiero

Ciudad de México /

Disney es una de las empresas bajo la presión del activismo financiero. Para el presidente ejecutivo, Bob Iger, esta campaña es una distracción; para Nelson Peltz, CEO de Trian Partners, que controla unos tres mil 500 millones de dólares (mdd) en Disney, es una forma de generar más rendimientos.

El activista financiero es un “catalizador de cambios” en una empresa pública, me dijo Diego Tarrats, CEO de Forandra Capital. Las tácticas que utilizan para forzar una conversación con el consejo de administración y plantear ajustes que maximicen el valor de la empresa van desde la presión mediática hasta amenazas de litigios. 

Estas batallas han incrementado en número. En 2022 hubo 762, en 2023 más de 850. La mayoría en Estados Unidos, Europa y Japón. Se ha dado “un despertar por los derechos de los accionistas y se ven consejos de administración más dispuestos a escuchar”, dijo Clifton Robbins, de Blue Harbour Group, en un panel sobre activismo financiero del Milken Institute.

El activismo financiero no es sencillo porque “a las compañías no les encanta que les digan qué hacer”, me dijo Diego. A ningún CEO le emociona que uno o varios accionistas propongan cambios cuando su trabajo es comprometerse con la empresa y las estrategias ya decididas. No obstante, los accionistas activistas, que se llaman a sí mismos constructivistas, ponen sobre la mesa un punto de vista externo incluso sobre los potenciales puntos ciegos del CEO y el consejo de administración; desafían con el objetivo de logrer resultados positivos.

Las campañas activistas en el cuartil más alto de las empresas se asocian con rendimientos totales de más del nueve por ciento para los accionistas en un periodo de tres años, según datos de McKinsey.

Además de Disney, otras empresas que pasaron por esto son Hasbro, Salesforce, BP y Bayer.

En México todavía no se ejerce el activismo financiero porque suele haber un control mayoritario de las acciones, “lo que hace conceptualmente un reto ejercerlo, además el marco regulatorio no permite una batalla proxy”, me explicó Diego.

Los inversionistas mexicanos calificados o sofisticados pueden acceder al activismo vía el fondo activista de Forandra lanzado este año con un objetivo total de inversión por 150 millones de dólares.

“Trajimos a nueve de los mejores fondos de activismo, vemos las oportunidades de inversión en las que ellos participan y generamos un portafolio con las mejores ideas de los mejores managers”, me dijo Diego.

Ha llegado el primer recorte en las tasas de interés, aún así el ambiente volátil e incierto invita a buscar toda opción para hacer crecer el dinero. La tendencia del activismo financiero seguirá, ojalá más allá de la gobernanza se entrometa en lo medioambiental y social del ESG, otra urgencia si queremos sostenibilidad a largo plazo.


  • Regina Reyes-Heroles C.
  • regina.reyesheroles@milenio.com
  • Periodista. Autora del libro Vivir como reina y gastar como plebeya. Conductora de Milenio Negocios, programa semanal de entrevistas con directivos y personajes clave en el mundo económico. Publica su columna sobre finanzas personales todos los jueves. Mamá de dos.
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