Imposible olvidar lo que sentí este martes 7 de abril a las 4 y media de la tarde cuando Donald Trump pospuso su amenaza de acabar con una civilización.
Empezaron las señales —supongo que otros también respiraron— y los precios del petróleo bajaron, luego, en menos de 12 horas el índice Nasdaq tuvo un alza de 3 por ciento.
Este año impone dificultades para entendernos y Medio Oriente es sólo una parte del contexto.
El filósofo alemán Hans-Georg Gadamer planteó que la comprensión es dinámica, las personas tenemos una conciencia históricamente afectada. Nos entendemos gracias a la “fusión de horizontes”, que hoy origina inestabilidad emocional.
Seis días antes del martes, desde Hacienda, el ánimo se notaba positivo para México en los Precriterios 2027 o el primer borrador de su plan económico. Bajo el supuesto de que la revisión del T-MEC será ordenada, el crecimiento en 2026 se proyectó entre 1.8 y 2.8 por ciento y para 2027 entre 1.9 y 2.9; el tipo de cambio cerraría el año en 18.6 pesos por dólar y el siguiente en 19; la inflación rondaría 3.7 para converger hacia 3 por ciento.
Mientras, un poco más al norte, Jamieson Greer, representante comercial de EU, dijo que su país podía retirarse del pacto comercial de Norteamérica para continuar las conversaciones alrededor del libre comercio con México y Canadá.
Por si no fuera suficiente, la SCJN avaló que la UIF congele cuentas bancarias sin orden judicial previa para combatir el lavado de dinero. Imagino que muchos cuentahabientes mexicanos, a quienes seguro costó trabajo confiar en el sistema financiero pero lo hicieron en aras de la formalidad y el desarrollo, reaccionaron con incredulidad y cuestionaron cómo nos podría afectar esto a las personas y negocios formales.
El contexto no es controlable. Para Gadamer, la vida humana es una conversación que incluye tradiciones, comunidad y eventos históricos, nadie inicia el diálogo, pues éste existe. Al entendernos dentro de él recibimos responsabilidades que no son instrucciones claras pues deben interpretarse bajo la luz de nuestra situación particular, el contexto.
Si cada generación se comprende de una cierta manera y aporta una perspectiva distinta, confieso que me cuesta trabajo discernir qué panorama tratamos de construir y cuáles son las responsabilidades inherentes en esta conversación.