Nadie quiere que mueras

Vivir como reina y gastar como plebeya

Regina Reyes-Heroles C.

Regina Reyes-Heroles C.
Ciudad de México /

Si mueres, ¿tienes todo en orden? Tus familiares, amigos, beneficiarios ¿saben dónde están los papeles para pagar un funeral, cobrar el seguro de vida y afirmar que la casa es para tu pareja?

En México celebramos la muerte en noviembre, creemos que es mágico, que nuestros antepasados nos visiten y festejen, pero jamás planeamos nuestra muerte porque eso es como echarnos la sal.

Solo 7 por ciento de los mexicanos tiene testamento. Eso hace al seguro de vida más popular, porque este lo tiene alrededor de 15 por ciento de la población. Incluso en Ciudad de México, donde más personas cuentan con un testamento, solo una de cada 20 lo tiene.

La realidad: en nuestro país somos pocos los que dormimos tranquilos porque hemos protegido el patrimonio y porque habrá seguridad jurídica de nuestra voluntad sobre los bienes que queremos heredar.

Cada año, durante los 30 días que dura septiembre escuchamos que es el Mes del Testamento, algunos sabemos que testar cuesta 50 por ciento menos que en cualquier otro mes del año.

Un testamento vale alrededor de cinco mil 500 pesos, pero en septiembre puede reducirse a 812 pesos si se vive en Morelos, a mil pesos en Baja California, mil 856 en Chiapas o tres mil 200 pesos en Ciudad de México.

No importa cuántos Meses del Testamento hayamos vivido y cuánto descuento se ofrezca, no muchos nos levantamos de la silla para poner orden en lo que sí tenemos.

Los pretextos que usamos son variados: testar es muy caro, no tengo nada de patrimonio para que un testamento sea necesario, si lo dejo por escrito van a saber qué les toca y entonces pensar en mi muerte... Si no tenemos testamento, no damos prioridad y valor al patrimonio que sí hemos logrado construir.

Quizá, lo que nos levante a poner orden y hacer un testamento sea conocer lo que costaría a nuestros familiares resolver líos legales si morimos intestados.

Porque no importa si tenemos o una casa, hijos, perrhijos, seguros de vida, afore, un crédito Infonavit, un automóvil, un par de aretes de la tía abuela o media criptomoneda; sin testamento establecer a quién le toca qué implica un proceso de sucesión de bienes intestamentario en el que se nombran herederos, albacea, se hace un inventario y una valoración de cada pieza en él, se administran los bienes y luego llega la partición.

Esto cuesta, por lo menos, 10 veces lo que sin descuento nos cobran por un testamento y no incluye las horas de los abogados. ¿Queremos dejar esos problemas a quienes queremos dejarles lo mucho o lo poco que tenemos?

Quedan ocho días de este septiembre. Nadie quiere que te mueras, pero si esto pasa, ¿quedarán con agradecimiento por la mesa que les heredaste o coraje porque te dio flojera o solo no le diste prioridad a dejar tus temas en orden? 

@vivircomoreina


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