Piensa en crisis, piensa en mujer

Ciudad de México /

Cuando hay crisis, es más probable que se elija un liderazgo femenino. El acantilado de cristal es real, lo sabemos desde hace dos décadas, y si bien enfrentarse a un abismo a veces permite demostrar fortalezas y capacidades, el escenario está lleno de desbalances y prejuicios.

Llegar al nivel más alto de una carrera profesional en un momento de precariedad no es el sueño de muchas mujeres, sino su realidad.

Cuando una empresa experimenta un desempeño deficiente, entre 65 y 86 por ciento de los encuestados opta por una candidata mujer como líder, según el estudio de los académicos de la Universidad de Exeter Michelle Ryan y Alex Haslam. Cuando la empresa muestra un desempeño sólido, la preferencia por un liderazgo femenino baja a entre 39 y 57 por ciento.

Si todo va bien, existe una inclinación por líderes hombres y si las cosas andan riesgosas volteamos a ver a las mujeres.

“La probabilidad de fallar es mucho más alta”, dice Michelle Ryan sobre su investigación. “Piensa en crisis, piensa en mujer”, añadió al cumplir 15 años desde que acuñó el término ‘acantilado de cristal’.

El principal desbalance: elegir a una mujer cuando el negocio no va como de costumbre y se necesita cambiar el ritmo. Otro desbalance: para muchas mujeres decir que no a un puesto de liderazgo en medio de una crisis es difícil porque es justo cuando rompen el techo de cristal; llega la oferta con el mayor de todos los retos, el acantilado. Un tercer desbalance: en tiempos complejos la empresa es más propensa a sacrificar a los perfiles más prescindibles y ellas pueden ser el chivo expiatorio.

La empresa siempre sale bien parada, pues se arriesga al liderazgo femenino y si las cosas no funcionan, puede regresar a lo usual.

Si confiamos en ellas para cambiar el ritmo, hay que permitirles el tiempo suficiente para implementar sus estrategias. Eso no siempre sucede. Las directoras ejecutivas en las empresas del listado de Fortune 500 son CEO en promedio unos 4.5 años. Los hombres ocupan esos puestos unos 7.2 años.

Ryan hace algo genial, cuestiona todos los resultados de su investigación. ¿Las mujeres son las correctas para manejar las crisis por sus habilidades?, ¿el sesgo existe solo con el género o también con la religión, la raza, la sexualidad?, ¿es solo en los negocios o también en la política?

“El acantilado de cristal es determinado de forma múltiple, tiene que ver con estereotipos, con mostrar señales de cambio y está relacionado con la idea de poner a las mujeres en un escenario establecido para el fracaso”.

La introspección a la que lleva Michelle Ryan es que el objetivo no es solo traer a más mujeres a puestos de liderazgo, sino a puestos de calidad en los que sean exitosas para “no perpetuar la idea de que ellas no son tan buenas líderes”.


  • Regina Reyes-Heroles C.
  • regina.reyesheroles@milenio.com
  • Periodista. Autora del libro Vivir como reina y gastar como plebeya. Conductora de Milenio Negocios, programa semanal de entrevistas con directivos y personajes clave en el mundo económico. Publica su columna sobre finanzas personales todos los jueves. Mamá de dos.
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