Una receta para la prosperidad

Ciudad de México /

Para vivir mejor, ser sostenibles y prósperos se necesita invertir al año 8 por ciento del PIB del mundo y poner el foco en la productividad.

Cerrar la brecha de empoderamiento y lograr el cero neto “solo puede venir de un crecimiento productivo en el largo plazo”, afirma McKinsey en Investing in productivity growth, publicado hace unos días.

No se trata solo de cubrir necesidades básicas, sino lograr tranquilidad y seguridad para los ciudadanos sin disparidades evidentes por geografía.

Entre 1997 y 2022, la productividad media de la economía pasó de 7 mil dólares a 41 mil por empleado, un alza a tasa anual de 7.3 por ciento. Si la tendencia positiva siguiera y fuera pareja en cada país, se conseguiría la meta de cerrar la brecha de empoderamiento, pero la realidad es que solo China e India representan casi la mitad de ese aumento en productividad; que en los últimos 25 años, América Latina no llegó ni al promedio global, y que México “va sobre el carril de baja velocidad”, muestra McKinsey.

Nuestro crecimiento productivo ha sido menor al de Brasil, Pakistán, Nigeria, Perú, Costa Rica o Etiopía. Este último, por cierto, ha avanzado sobre el carril de alta velocidad.

“Las economías en el carril de baja velocidad, la mayoría en América Latina y el Caribe, África subsahariana, Medio Oriente y África del Norte, no han convergido en lo absoluto”, indica el estudio. Estas 31 economías representan 1.4 billones de personas y un tercio de ellas viven en pobreza; la productividad ha crecido en promedio 0.3 por ciento. “Varios de estos países no lograron reducir la brecha con las economías avanzadas en los últimos 25 años y se rezagaron. A este ritmo, nunca van a encontrarse o coincidir con las economías avanzadas”, condena el estudio de McKinsey.

Pasar del carril de baja velocidad en el crecimiento productivo al de alta ha sido posible. China e India lo lograron siguiendo los pasos de Corea del Sur y Japón. Otros que se movieron al carril de alta son Filipinas, Tailandia y Malasia.

¿Qué hicieron? Estas coincidencias encontró McKinsey:

1. Inversión de capital de entre 20 y 40 por ciento del PIB.

2. Una construcción correcta de las ciudades en las que se mecaniza la agricultura y los trabajadores pasan del campo a la construcción y a los sectores de servicios.

3. Profundizar el capital para crear empleos productivos y formales.

4. Hacer una manufactura más sofisticada y global con un valor agregado más allá de solo la materia prima.

5. Instituciones sólidas, constante innovación y educación, tres elementos que apoyan y requieren inversión.

Una receta para copiar, inspirarse o emular existe. ¿Será que podamos, logremos y queramos vivir mejor en el futuro? En un año electoral vale la pena analizar la receta y ver cómo empata con las propuestas de los candidatos.


  • Regina Reyes-Heroles C.
  • regina.reyesheroles@milenio.com
  • Periodista. Autora del libro Vivir como reina y gastar como plebeya. Conductora de Milenio Negocios, programa semanal de entrevistas con directivos y personajes clave en el mundo económico. Publica su columna sobre finanzas personales todos los jueves. Mamá de dos.
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