Creo en la inversión de impacto, esa que tiene una clara intención de generar una huella social o ambiental positiva, que se puede medir y tiene expectativas de retorno. Por eso considero que esta semana el medio ambiente y el desarrollo sostenible ganaron un punto a favor con el lanzamiento de dos fondos; el Fondo de Capital Ambiental para México y el Fondo Vela del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) para países de la región.
El anuncio de estos dos fondos en un mismo día parecería una señal de que ahora sí el sector público y privado se han alineado para no “tratar la economía y el medio ambiente como temas separados”, como dijo la secretaria Alicia Bárcena en la presentación del fondo para México.
A lo largo y ancho del planeta los datos no muestran el compromiso, de hecho, por cada dólar invertido en proteger la naturaleza, se destinan 30 para destruirla, según el estudio State of Finance for Nature 2026: Nature in the Red de la ONU.
Estos dos fondos buscan unir capital público y privado para financiar proyectos sostenibles y de conservación, además integran mecanismos de inversión de impacto medible y buscan fortalecer la economía y resiliencia de México y América Latina. Suena bien, huele bien y espero que sepa bien.
El Fondo Vela inicia con 20 millones de dólares y pretende movilizar hasta 150 millones en biodiversidad, economía azul, agricultura regenerativa y sistemas alimentarios. El enfocado en México, estructurado con Hacienda y la Semarnat, arranca con una meta inicial de 10 millones de dólares y estará alineado al Plan Nacional de Desarrollo.
En el lanzamiento de este martes, el presidente ejecutivo de CAF, Sergio Díaz-Granados mostró en sus diversas intervenciones esa creencia de que el desarrollo sostenible depende de vincular la protección de la biodiversidad con el crecimiento económico, pero también fue incisivo en las alianzas público-privadas. Me emocionó cuando dijo que es posible “construir un modelo que demuestre que cuando gobiernos, empresas y organismos multilaterales trabajan juntos es posible transformar la sostenibilidad en una verdadera estrategia de desarrollo”.
Habrá que ver si ‘así como roncan duermen’, como decimos en México. Los millones de dólares con los que se inicia es la semilla, ahora los fondos de pensiones, organismos multilaterales, fundaciones, empresas privadas deberán apostar con fondos y más vale que la recaudación avance con cierta velocidad. Habrá también que estar atentos a las inversiones directas o asignaciones de esos recursos: ¿a qué empresa o proyecto le apostarán y de qué tamaño será la apuesta? Finalmente, más nos vale estar detrás de las mediciones de impacto y de rentabilidad.