La gigantesca cifra en la que se está adquiriendo a los Lakers —12 mil 500 millones de dólares— trae a toda la prensa deportiva hablando de las valuaciones de los equipos profesionales en Estados Unidos.
Más allá del tamaño de ese número, lo más impresionante es el ritmo de crecimiento que muestra el valor de los equipos. Sportico, una publicación especializada en negocios y deportes, hizo un recuento de las veces que se ha alcanzado una cifra récord en este tipo de transacciones y encontró que el valor promedio de los equipos se multiplicó cuatro veces entre 1993 y 1999 —y a partir de ahí, esas valuaciones crecieron y crecieron hasta los niveles actuales.
En el año 2000, Marc Cuban pagó como 285 millones de dólares para quedarse con los Mavericks. Para cuando vendió el control, 23 años después, su equipo valía alrededor de 3 mil 500 millones. Apenas un par de años más tarde, los Celtics de Boston fueron adquiridos en un poco más de 6 mil millones de dólares y el control de los Lakers pasó a manos de un nuevo dueño, entonces en una valuación de 10 mil millones. Meses más tarde, los Lakers valen —al menos para un nuevo grupo de inversionistas— esos 12 mil 500 millones de dólares.
Yo me imagino cómo verán todo esto los dueños de los equipos de futbol en nuestro país. Está claro que estamos hablando de economías muy distintas: la de allá es como 15 veces más grande que la nuestra, hay 2.6 veces más personas y el ingreso por persona es alrededor de seis veces mayor.
Por otro lado, en ese país la atención deportiva se reparte entre cuatro ligas grandes y en total hay más de 100 equipos. En México, el futbol se lleva prácticamente todo, y nada más hay 18 lugares en la Liga MX. La escasez relativa es mucho mayor. Además, la Liga MX tiene más audiencia en Estados Unidos que la MLS.
Está habiendo movimiento en México, claro. Está el tema de la venta del Querétaro en 2025, en un acuerdo que se estima en unos 120 millones de dólares. Luego llegó General Atlantic —una firma de inversión muy reconocida— y pagó alrededor de 240 millones por 49 por ciento del Club América (junto con el Estadio Banorte), y en abril de este año el Atlas se vendió en un rango reportado de entre 200 y 250 millones de dólares.
El potencial es muy evidente, pero hay retos enormes. Si bien el mundo empresarial de nuestro país no es precisamente el más transparente, la opacidad en el mundo del futbol es legendaria. Hacer due diligence de esos activos será toda una hazaña.
Pero bueno, hace diez años esta conversación no existía. Hoy hay fondos globales sentados en la mesa de la asamblea de dueños. La pregunta ya no es si el futbol mexicano es un negocio: es quiénes serán los que podrán capitalizarlo en su máximo nivel.
Otra de las afectadas
En semanas pasadas hablamos en esta columna de algunos de los negocios en México a los que el Mundial no les ayudó (o incluso parece haberles perjudicado). Para mi propia sorpresa, otro de los afectados podría ser McDonald’s: Arcos Dorados, la empresa que controla esa cadena en nuestro país, reportó una desaceleración para el trimestre e incluso un retroceso en la utilidad operativa para la región dentro de la que agrupan a México. “El entorno económico en México continúa presionado e incierto”, reconoció el CEO. Sin embargo, insistió también que a pesar de las circunstancias, sus restaurantes le ‘comieron’ participación a la competencia.