Usar a México como piñata ha sido un recurso socorrido de Donald Trump para mejorar los números de su partido en las elecciones intermedias del martes 3 de noviembre.
Hasta entonces cabe esperar que los golpes se intensifiquen. A diferencia de una fiesta infantil, quien golpea no lleva los ojos vendados.
A Trump y al Partido Republicano no les basta con presentar a México como amenaza. La clave es demostrarle a su base que han domado los riesgos del país vecino.
¿Cuáles riesgos? No todo lo que viene de México amenaza al electorado trumpista. Claudia Sheinbaum no lo es, siempre que en el relato aparezca dispuesta a cooperar. Los cárteles, y quienes los protegen desde la política, sí lo son.
De ahí que Trump repita que Sheinbaum es una mujer valiente y a la vez asegure que México está gobernado por los cárteles. El objetivo es demostrar que puede someter a los cárteles sin pelearse con Sheinbaum, cuya cooperación necesita para lograrlo.
El segundo mandato de Trump añadió un ingrediente: perseguir a los políticos cómplices de esos cárteles. Lo que aquí llamamos “injerencismo” tiene allá una racionalidad precisa: si los nexos con el crimen tienen raíces en Morena, electoralmente valen el doble, porque su ideario es opuesto al de la base republicana.
Cabe prever lo obvio: en las próximas semanas Trump endurecerá la exigencia de que se atiendan los reclamos que sembró durante el año.
Tres temas podrían inflamarse. El primero, la petición de detener y extraditar a Rubén Rocha Moya y a los demás funcionarios sinaloenses acusados de proteger a Los Chapitos. El segundo, las investigaciones que, según medios estadunidenses, pesan sobre los gobernadores de Sonora y Tamaulipas, y la visa retirada a la gobernadora de Baja California. El tercero, el caso de Amílcar Olán, amigo de “Andy” López Beltrán: Portacelis, empresa ligada a Olán, recibió combustible de Ikon Midstream, compañía de Houston involucrada en presunto contrabando de hidrocarburos.
Zoom: Si los golpes no van contra Sheinbaum ni contra el país, bien haría la presidenta, de aquí a noviembre, en apartarse de la piñata.