Están desesperados por encontrar al adversario que los amenaza: la oposición, los medios, los periodistas, los neoliberales, los gringos, los de antes.
¿Serán conscientes de que el veneno se fabricó dentro de casa? Nació cuando la red de complicidades se desgarró y por sus cuerdas deshilvanadas comenzó a correr el rencor y la revancha.
La noche del miércoles 30 de septiembre, Mario Gutiérrez Vega, periodista de Latinus, informó que Amílcar Olán Aparicio tiene una cuenta en el banco suizo UBS: 72 millones de euros, unos mil 433 millones de pesos.
¿Quién proporcionó esa información? Latinus aseguró que el dato provino de una investigación de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF).
El lunes previo, Irving Pineda, de Azteca Noticias, reveló las coordenadas de la residencia en Lugano, Suiza, donde, al menos hasta ese día, vivía este mismo sujeto. También se especuló sobre intereses no periodísticos detrás del hallazgo.
¿Y si la fuente estuviera dentro y no fuera de la red? Hay complicidades que se rompen al primer tirón, y esta es una de ellas. La amistad entre Amílcar y Andy se habría congelado y eso terminó por fracturar el piso donde todos estaban parados.
No sería sorpresa que la información proviniera de una fuente en otros tiempos cercana a alguno de los dos: los amigos de Andy estarían siendo señalados por los examigos de Andy.
¿Quién informó a la UIF que Amílcar tenía millones guardados en Suiza? ¿Quién proporcionó la dirección del próspero operador financiero de la red de amigos de Andy?
El miércoles 2 de septiembre, la presidenta Claudia Sheinbaum dijo que Hacienda tenía información sobre Olán Aparicio. Un mes después, el secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora, contradijo a la mandataria al afirmar ante el Senado que la UIF no lo investiga porque la FGR tampoco lo hace. (Flaco favor le hizo a Ernestina Godoy al señalarla como responsable de la no investigación).
Zoom: por todos lados la red se desgarra, los pactos se agotan y las impunidades adelgazan. Aunque se relaman los bigotes, los que merodean afuera no son los verdaderos autores intelectuales de lo que ocurre dentro.