El Partido del Trabajo amenaza con romper la coalición que ha sostenido al movimiento lopezobradorista desde 2018. Alberto Anaya argumenta que Morena, presionada por Estados Unidos, se está corriendo hacia la derecha, y como prueba ofrece las “candidaturas” a gobernador que el partido oficial definió en las últimas semanas.
Para el petismo, esa derecha tiene nombre: el Partido Verde. De ahí el reproche. El lugar privilegiado que la dirigencia morenista le está entregando al tucán sería la prueba irrefutable del giro.
Pero ni la ideología ni la ética han servido nunca para predecir el comportamiento del PT. Tampoco, ciertamente, el del PVEM.
Lo que de verdad está en juego es otra cosa: la dirigencia de Morena le está bajando el precio al PT.
No es nuevo. La cuarta transformación nunca ha tratado de manera pareja a sus dos satélites. Medido por los votos obtenidos en la última elección al Senado, el Verde es 1.5 veces más grande que el PT. Sin embargo, en la Cámara Alta el tucán pesa hoy 2.3 veces más: tiene 14 senadores contra seis del PT, que llegó a la legislatura con nueve.
En Diputados la cosa estuvo más pareja, pero porque, como es tradición, el PT prestó su logo a varios aspirantes morenistas, lo que infló los números de la coalición en su conjunto.
¿Hacia dónde vamos ahora?, se preguntaban, con razón, los dirigentes petistas. ¿Hacia el modelo del Senado o hacia el de la Cámara de Diputados?
La selección de las candidaturas a gobernador respondió la pregunta. Si se sigue por esa ruta, el Verde consolidará su sobrerrepresentación dentro del movimiento y el PT se va a desmoronar.
Antes de que eso ocurra, el PT está dispuesto a subir la apuesta. Reginaldo Sandoval, su coordinador en la Cámara baja, lo dijo sin rodeos: “no nos da para ganar una gubernatura, pero sí nos da para hacer perder”. Y puso la cifra: entre siete y doce.
Zoom: “Me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere…”. Con el PT, como siempre, el asunto es de números y nada más. El problema es Morena, que ha perdido arte y figura a la hora de hacer las cuentas.