Para nuestra desgracia, López Obrador suma oportunidades perdidas como si fuera antihéroe maldito. Teniendo todos los elementos para llevar a juicio a la corruptísima presidencia de Peña Nieto, para sanear la administración pública y quedar como el héroe republicano que él jura ser, opta en vez por la revancha mezquina, por el espectáculo electorero y demagógico. Esos parecen ser sus alcances.
Desde su púlpito matutino pidió a los medios mostrar una y otra vez el único video proporcionado por Emilio Lozoya que, igual que su declaración oficial, fue generosamente filtrado, prácticamente garantizando que, de darse un juicio formal contra el funcionario, el material resulte inadmisible. Desde el poder presidencial no solo ha politizado el caso, sino que parece regodearse en viejos rencores, reduciéndolo todo a su caricatura favorita de los “conservadores”, los “prianistas” y los “neoliberales”. Encima, en una más de sus iniciativas tóxicas para el Estado de Derecho, ha pedido “que no sea un asunto nada más de tribunales judiciales, que sea un asunto de un tribunal ciudadano, popular”.
Al menos en esa última parte sus deseos han sido concedidos; el colofón de una larga cadena de cooperarrupciones —conocidas— a su favor que comenzó con Bejarano y sus ligas, pasando por ímaz y Eva Cadena, sin olvidar el uso de donativos para la reconstrucción del sismo con fines electorales, es el video de su hermano Pío López llevándose en 2015 dinero que, efectivamente, es del pueblo, pero del pueblo de Chiapas, mismo que su gobernador desvió a Morena a cambio de impunidad para saquear: ¿quién le entregó al hermano del Presidente el dinero, en efectivo, sin recibo y sin notificarle al INE? El seleccionado por López Obrador para zar anticorrupción de nuestras medicinas, David León, que en ese entonces era el hombre de confianza del gobernador Velasco. Y, ¿cuánto dinero desviado a empresas fantasma que debían haberse destinado a mujeres pobres le perdonó en 2019 la Auditoría Superior de la Federación a Manuel Velasco al revisar las cuentas de su último año como gobernador? 685 millones de pesos.
Por si no quedara claro que el interés desde Presidencia es el escarnio y la venganza en detrimento de la justicia está el ataque a Nexos, donde la secretaria de la defunción pública prestó su superioridad moral para escarbar una irregularidad administrativa, zanjada en el 2018, y expedir una multa de un millón de pesos más la inhabilitación a nivel federal. Los 60 mil pesos de ese contrato, cumplido a cabalidad, son mucho menos que los casi 700 millones perdonados a Velasco, o que los 800 millones en propiedades de Manuel Bartlett que la implacable encontró libres de toda mancha. Sandoval dice que el castigo no le impide a la revista seguir publicando, que por lo tanto no hay censura alguna.
Quizá; lo que sí hay es el uso tan sistemático como mezquino del poder público para exonerar las corruptelas de los incondicionales y lastimar o amedrentar a medios, personas e instituciones percibidas como críticas. Y si eso no es un peligro para México, no sé qué lo será.
@robertayque